Tenabo: hilos de colores

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Tenabo: hilos de colores

Los indomables mayas del clan Ah Canul fundaron con el nombre de T’nab, que en su lengua significa «donde se mide a palmos». El nombre parece profético, pues esta población del muninipio homónimo debe su fama a lo que se elabora gracias a la pericia de las manos.

Los hipiles, blusas, camisas y ternos (esa triada de prendas tan tradicional en toda la península) que los habitantes de Tenabo confeccionan son el orgullo del pueblo y el principal motivo para detenerse aquí. Siguiendo técnicas ancestrales de tejido y bordado, los hombres y mujeres de los talleres artesanales también ofrecen hamacas sin las cuales la vida y el descanso en esta calurosa región serían imposibles. El colorido de hilos y bordados hace casi imposible elegir una pieza para llevar a casa.

Los atractivos de este pueblo no son solo de fibras textiles: también los hay de piedra. La Iglesia de la Asunción, frente a la plaza principal, es un bello ejemplo de la austera arquitectura franciscana del siglo XVII. Compuesta por una sola nave y rematada con un campanario de espadaña, en su interior resguarda valiosas imágenes religiosas así como dos retablos de fina factura. Caminar por los alrededores de este templo implica toparse con nostálgicas casonas pintadas de colores vivos.

Recomendaciones:

Aquí paece que el tiempo avanza más lento, algo que debes aprovechar para hacer una visita al cercano pueblo de Tinún, apenas a 8 km. de Tenabo. Allí las conservas frutales son la especialidad; entre las más ricas y auténticas se encuentran las de ciruela, mango, calabaza, nance y marañón, ese futo tropical del que se extrae la nuez de la India.

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