Los olvidados de la pandemia

“Hoy todo luce tan vacío… como su estómago”

Por María Isabel Juárez

En Latinoamérica nos llevará mucho más tiempo reponernos de las afectaciones que ya nos deja esta pandemia. En diciembre de 2019 a medida que los hospitales de China colapsaban, el virus SARS-CoV-2 avanzaba hacia Europa y las cifras en ambos continentes se duplicaron velozmente; en menos de un mes el mundo radicalmente puso sus ciudades en cuarentena para retardar la innegable propagación del virus. Tras su detección, a finales de febrero ya estaba en México y para entonces incrédulos y a regañadientes se inició con una floja reacción, la cual esperamos no deje tan graves secuelas en lo económico, social y la salud pública.

Es innegable que en estas historias aparezcan los olvidados, seres que sobreviven al maltrato físico, el hambre, sed, temperaturas extremas y abandono. Recorren las calles cada día y sus probabilidades de vida se reducen apenas de un 40%  a cero, aunado a los riesgos de ser atropellados, violentados o envenenados. Si antes era difícil, ahora es imposible sobrevivir. Los perros y gatos recorren las calles vacías sin comprender a dónde se fueron todos.

“El Güero” acostumbraba asomarse por la tarde en la taquería del barrio, el mercado o una cocina económica para hurgar en los desperdicios pero ya no encuentra movimiento, no hay humanos ni rastros de algo qué probar. Hoy todo luce tan vacío, como su estómago. Con una sed que aturde, continúa su andar agudizando aún más su olfato mientras alguien le arroja agua, alguna maldición o le regala una patada. Es el día común de un perro o un gato, que no tuvieron la suerte de encontrar conciencia en la persona que apenas en diciembre le pusiera los ojos encima para obsequiarlo como si de un peluche se tratara, sin pensar que siempre requerirá, como cualquier ser vivo, atenciones, entrenamiento y respeto.

Durante la cuarentena hemos visto en redes sociales que alrededor del mundo hay ciudadanos dejando alimento y agua por diversos puntos de las ciudades, aunque algunos expertos recomiendan no hacerlo para evitar el incremento de la población y  favorecer a plagas nocivas de parásitos externos, los voluntarios explican que lo hacen para evitar que se vuelvan agresivos y por la conciencia de no verlos sufrir. Al no ser reclamados, anualmente son sacrificados en la indiferencia absoluta cerca de dos mil perros, ya que terminan considerados como fauna nociva.

En Latinoamérica encabezamos la lista de abandono y ocupamos el 3er lugar en maltrato animal. De acuerdo con datos del INEGI en 2019, en México existen al menos 18 millones de perros de los cuales el 80% son callejeros y anualmente aumentan cerca de 500 mil gatos y perros que sufren el abandono. En Yucatán existen cerca de 10 albergues registrados con distintas características, capacidad y necesidades tanto de perros como gatos, pero no pueden hacerse cargo de toda la población que lo requiere. Invierten la mayoría de sus recursos para crear campañas de rescate, alimento, apoyo económico para esterilizaciones, medicamentos, desparasitaciones, limpieza, etc.

¿Qué hacemos por ayudarlos? Si puedes y te nace, contacta a los albergues para apoyarlos en sus necesidades, hay algunos virtuales donde vas verificando el crecimiento de tu mascota elegida y los expertos se dedican a cuidarlos, o bien puedes participar como voluntario si no tienes las posibilidades económicas ahora. La responsabilidad recae en cada persona propietaria de una mascota, si no tienes la capacidad de mantener y cuidar a un animal es mejor que no lo compres, y si vas a regarlo piénsalo muchísimo y verifica que puedas garantizar su protección, es sentido común. Esterilizar, cuidar y respetar.

Como todos los seres vivos, las mascotas merecen la oportunidad de ser cuidados y queridos. Ellos no tienen voz, pero sí una capacidad asombrosa de hacerse presentes a través de su incondicional amor como agradecimiento para quienes los eligen como parte de la familia.

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