Y a todo esto, ¿el bolillo quita el susto?

El bolillo es rico en calorías y podría ayudar a atenuar algunas de las reacciones que un susto provoca en nuestro cuerpo

¿Cuántas veces no hemos oído a los a los capitalinos decir que lo mejor para el susto es comerse un pedazo de bolillo? Algunos señalan que en lugar del pan hay que comerse el migajón. En todo caso, dicen que lo importante es echarse algo de pan a la boca. Pero, ¿sirve para algo, o se trata solo de una leyenda popular?

Para entender un poco mejor el asunto hay que explicar qué es el susto, y cuáles son sus consecuencias en el cuerpo humano.

Lo que llamamos susto es una reacción espontánea ante una situación en la que nos consideramos en peligro. De hecho, es muy similar al miedo, aunque lo caracteriza su intensidad y su corta duración. Según algunos investigadores es una reacción emocional que se manifiesta en forma de comportamientos defensivos. Esto quiere decir que el miedo es uno de los mecanismos de defensa que el ser humano ha desarrollado como resultado de su evolución biológica.

Cuando sentimos mucho miedo (emoción que es suscitada por un pequeño órgano cerebral llamado amígdala) se modifica nuestra fisionomía. Pero digámoslo en español: el miedo afecta el funcionamiento de nuestro cuerpo.

Un susto repentino puede generar mucha adrenalina (lo que causa un aumento en el pulso cardíaco), pero sobre todo, puede generar ácidos gástricos e incluso náuseas.

Estómago en llamas que representa la acidez estomacal
(iStock)

Y es entonces cuando el bolillo debería entrar en acción. Pues algunos creen que el consumo de pan podría ayudar a reducir el nivel de acidez estomacal causada por un fuerte susto. No obstante, otros consideran más recomendable el uso de antiácidos para este mismo fin.

Todavía hay otro efecto que el miedo desencadena en nuestro cuerpo. Al recibir una fuerte impresión los niveles de glucosa podrían disminuir de manera drástica. Y dado el contenido nutricional del bolillo (según el IMSS una pieza puede contener entre 90 y 160 calorías dependiendo su tamaño), podría ayudar a que se restablezcan los niveles de glucosa normales.

Además de su contenido calórico, un bolillo contiene sodio, potasio, y es una fuente de energía. Algunos nutriólogos recomiendan comerlo sin migajón, pues de esa manera se reducen su carga calórica casi a la mitad.

Así que, sí, un bolillo podría ayudarte a evitar problemas de salud después de un fuerte susto… aunque si llegara a temblar en Yucatán, ni con una barra de francés entera nos daría.

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Con información de Código Espagueti.

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