¿A dónde va Mérida? Urbanismo y sociedad

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¿A dónde va Mérida? Urbanismo y sociedad

Por José Luis Preciado

Creo que todos los que queremos a Mérida, nos preguntamos lo mismo. Pensamos quizás con cierta ingenuidad que todo se irá ordenando en el trayecto, que las cosas se van a acomodar dejando márgenes de respiro vial, arborización, acceso a la vivienda para todos, suficientes espacios de convivencia y esparcimiento…pero no se deben dejar las cosas a libre acomodo, es menester que todos juguemos a favor de la ciudad y de los municipios conurbados que pagan las consecuencias de ese desborde: el industrioso Umán, la súper poblada ciudad de Kanasín, Conkal con los proyectos de lujo, Tixkokob que acaba de recibir más de 300 hectáreas limítrofes con la capital, y un Progreso de Castro que ya perdió su frontera con Mérida. Los invadimos con la misma cápsula de felicidad.

El proceso de la fama meridana ante México y otros lugares fue de lento a lo acelerado en los últimos diez años, a partir de allí se escucha por todos lados decir con justicia y verdad, pero también con notable insistencia, que es una ciudad muy segura, colonial, agradable, con todos los servicios de primera, propiedades muy económicas, garantía de certeza jurídica, rodeada de sitios patrimoniales y bellos, y el mar a veinte minutos… ¿dónde me apunto?

Tocando madera

Hoy sin duda, el mejor lugar para vivir e invertir es Yucatán, una región ajena a la violencia que padece el resto del país; es como un remanso de paz en medio de la guerra, y claro que pesa mucho más la seguridad y paz social que todo el calorón que nos rostiza por lo menos seis meses del año.

Usted imagine a los veracruzanos, tabasqueños, jaliscienses, capitalinos, neoloneses, guanajuatenses, michoacanos, guerrerenses, quintanarroenses, poblanos, tamaulipecos y otros más, todo el resto del país, pagan lo que sea por estar y vivir en paz, ellos escuchan que hay un lugar donde se puede caminar a cualquier hora y en cualquier lugar sin mayor preocupación que caer de bruces, que puedes cenar tranquilamente en cualquier restaurante sin mayor riesgo que ser abofeteado por la cuenta, ir a la escuela, al trabajo, manejar lo mismo un Tesla que una Suburban negra polarizada o un Mercedes, incluso, torpemente dejar el auto encendido mientras te bajaste a un cajero automático… la gente viene a comprobarlo, tienta las aguas, pregunta y pregunta, atesora detalles, mira oportunidades, regresa a su estado y comienza a vender por allá, le entró al ojo un estado llamado Yucatán; así va esto de anuncio en anuncio y de viva en boca.

¿Cuáles son los retos mayores?

-Que todo el control no quede en manos de los desarrolladores, vivienderos, fraccionares o comuneros, para esto, el Estado y municipios deberán intervenir activamente para frenar avaricias y egoísmos desenfrenados.

-Ser estafado con lotes de inversión

-Que toda la seguridad cuelgue de un hilo muy delgado.

-Que por tener tantos nuevos vecinos, colapse nuestra escasa infraestructura vial y de servicios… ya está ocurriendo con el tráfico pesado, no solo en horas pico.

Y lo más importante; que los nativos de Yucatán no queden fuera de una vivienda en su propia tierra, ¡ya no digamos en su misma colonia!, además de pagar más caro todos los productos y servicios.

Mérida es elegida como lo más ideal para vivir, pero podríamos perderla por las mismas razones. Los ciudadanos debemos involucrarnos más en las grandes decisiones de la ciudad, evitar lo mismo el maltrato animal que la tala de un árbol, cada pequeña acción cuenta para preservar la calidad de vida.

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