Mérida a lo largo del mundo

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Mérida a lo largo del mundo

Por Francisco F. Gamboa

Esta tierra de ternos hermosos, de las más lindas canciones, las más bellas mestizas y las más alegres jaranas, cumple 479 años. Cuando escuchamos o leemos la palabra “Mérida”, inmediatamente pensamos en nuestra querida ciudad pero, ¿qué hay de las otras a lo largo del globo?

La milenaria, en España

(Gentilicio: Emeritenses)

La más antigua de todas las Méridas fue primero una ciudad romana fundada en el año 25 A. C. bajo las órdenes del emperador Octavio Augusto con el nombre de Augusta Emérita, la cual servía como lugar de retiro para los soldados veteranos que habían combatido en las guerras cántabras (también llamados ‘eméritos’); a su vez, fue capital de la provincia de Lusitania y de la Diócesis de Hispania. Más adelante, en el año 713, tras la invasión musulmana a la península ibérica, la urbe se convirtió en capital de la Cora de Mérida durante más de 500 años y posteriormente, en 1230, el ejército del rey Alfonso IX de León conquistó la ciudad y albergó una de las sedes de la Orden de Santiago.

Ciudad majestosa que ha sabido conjuntar pasado y presente, desde 1983 es capital de la comunidad autónoma de Extremadura y hoy día aún conserva vestigios milenarios entre los que sobresalen el Teatro Romano, el Templo de Diana, el Puente Romano sobre el río Guadiana, y muchos más que conforman el conjunto arqueológico de Mérida. Asimismo, cada verano se realiza el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, donde el teatro romano resurge durante dos meses para revivir aquellos años de esplendor; de igual forma, el Museo Nacional de Arte Romano es una joya arquitectónica que evoca a las antiguas termas y que resguarda hallazgos que permiten apreciar lo bien organizada que era la vida en la llanura extremeña hace 2 mil años.

La montañosa, en Venezuela

(Gentilicio: Merideñas, merideños)

La ciudad fue fundada en 1558 por el emeritense Juan Rodríguez Suárez, quien la nombró así en honor a su ciudad natal, sin embargo, en años posteriores fue cambiando de nombre varias veces hasta que adoptó el nombre oficial de Santiago de los Caballeros de Mérida. Es la capital del Estado de Mérida y una de las principales localidades de Los Andes, por lo que se encuentra rodeada de grandes y verdes montañas dignas de hermosas postales.

Por sus bellezas naturales y arquitectónicas, es uno de los puntos turísticos más importantes de Venezuela; puedes encontrar edificios coloniales como la Catedral, el Palacio Arzobispal o la sede de la Universidad de Los Andes, la más longeva del país andino, así como apreciar las cadenas montañosas en el Parque Nacional Sierra Nevada o a bordo del teleférico Mukambarí, que se enorgullece de ser el más alto del mundo, cuyo recorrido de más de 12 kilómetros ofrece una experiencia visual única de Los Andes venezolanos.

La no hispana, en Filipinas

((Gentilicio: Meridana, meridano))

Los más de tres siglos de ocupación española en el país asiático trajeron como consecuencia una cantidad considerable de topónimos de origen hispano, entre los que encontramos el municipio de Mérida, ubicado en la provincia de Leyte. Fue fundado en 1857 bajo el designio de Domingo Fernández Ember, gobernador de dicha provincia, quien la bautizó así en recuerdo de la Mérida extremeña; durante la independencia de Filipinas en 1898, Mérida fue escenario de varios levantamientos armados contra el dominio español y en la Segunda Guerra Mundial estuvo sitiada por el ejército japonés, lo que provocó una terrible caída en su población. Hoy, es una comunidad rural de aproximadamente 30 mil habitantes, dedicados principalmente a la pesca y a la agricultura.

La nuestra, en Yucatán

(Gentilicio: Meridana, meridano)

Fundada el 6 de enero de 1542 con el nombre de Mérida por Francisco de Montejo ‘el Mozo’, ya que cuando los españoles llegaron a lo que era la ciudad maya de T’’Hó, sus ruinas les recordaron a las de la Augusta Emérita, de donde eran oriundos, de las cuales extrajeron las piedras para levantar la nueva ciudad, utilizadas para erigir edificios como la Casa de Montejo o la Catedral de San Ildefonso, la más antigua de la América continental.

En la época colonial ocho grandes arcos eran utilizados para entrar y salir de la ciudad, de los cuales, actualmente se conservan tres: el de San Juan, el de Dragones y el del Puente; para finales del siglo XIX y principios del XX, se vivió un afrancesamiento en la arquitectura urbana y se construyeron grandes casonas, así como el emblemático Paseo de Montejo. Hoy, la capital yucateca es una de las ciudades más seguras de México y de América, con gran variedad de ofertas culturales, gastronómicas, de entretenimiento, y mucho más, así como uno de los destinos favoritos de turistas peninsulares, nacionales y extranjeros.

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