Turismo

En turismo no hay que inventar el hilo

Yucatán de moda, pero hay retos que limitan despegar

Por José Luis Preciado

Jorge Escalante Bolio lleva más de cuarenta años promoviendo a Yucatán y sabe por conocimiento, interés y cariño cuál es el tipo de turismo que conviene favorecer. Su forma de contar las cosas se sale por completo de lo políticamente correcto, allí donde la palabra bien dicha y en su justo punto causa mayor impacto y convence. Escalante Bolio conoce a pie juntillas qué turismo debe ser promovido, además le gusta rematar con frases que no admiten traducción.

 

 

A Revista Yucatán le gusta ir al grano con este tema

¿Cuáles son exactamente los nichos de mercado turístico que le convienen y se deben promover hacia Yucatán?

 Lo que le conviene a Yucatán, no es pedir que aumente el número de noches en pernocta o se incrementen las actividades culturales, hay que ir a la segura y esto es atacar los nichos de mercado que prevalecen más:

1) El de negocios, congresos, convenciones e incentivos son los que presentan hasta 10 noches.

2) El de romance, pueden permanecer de 3 a 4 noches.

3) También apostarle al de cruceros, que contrario a lo que algunos piensan, sí trae dinero, siempre y cuando el destino presente servicios de calidad y una muy clara personalidad del sitio visitado, allí es donde entra Progreso que a decir verdad está abandonado, con serios problemas de imagen y servicios, perros en la calle y malecón, áreas de restaurantes francamente pobres y las mesas de m

 

asaje están para llorar, incluso se ha llegado al grado de que los o las masajistas se peleen por un cliente ante la vista del mismo, luego están las playas llenas de sargazo y muchos otros inconvenientes que hacen que el turista prefiera regresar al barco.

 

¿Cuál es el reto de Progreso?

Transformar todo, al menos alrededor del malecón, una o dos calles de entrada y salida, que tenga tiendas coquetas de artesanías de primera calidad, bares y restaurantes de interés; no importa que sólo se trate de una “escenografía” al final así están todos los destinos que visita el crucero, este turista no va más allá, no le interesa, salvo aquellos que contraten otros servicios como Chichén Itzá o Mérida. Urge mejorar la imagen de Progreso incentivando al comercio local, apoyarlos; hoy la mera verdad no tenemos el concepto de orden, belleza, llegan esperando ver lo mexicano, pero los acosadores y falta de estética los alejan. Tenemos al turista en la “sala de la casa con la cartera” es cuestión de nosotros hacer que gasten.

 

¿En qué hay que avanzar?

Chichén Itzá, por ejemplo -perdón, es mi tema recurrente- diría que para la mayoría de los turistas, llegar a Cancún y Chichén ya es estar en México, por lo tanto esa mala imagen no puede seguir así, allí sí hay desorden, cosas mal hechas, ambulantes que han tomado el sitio y ahora se suma un estacionamiento lleno que hace peligrar al turista que baja en la carretera, lo hacen caminar hasta la zona arqueológica, sin saber que adentro le espera todavía otras sorpresas como el asedio de unos 2 mil a 3 mil vendedores ambulantes que muy bien pueden ubicarlos a la entrada o salida del lugar. ¡Qué vergüenza! Todos esos visitantes que soñaron desde el otro lado del mundo, llegar y desencantarse del sitio, ellos no vienen buscando un tianguis, buscan el centro de la cultura maya. Y los del gobierno lo consintieron, porque no hay permisos. No se entiende el orden establecido, las autoridades dicen que dar un concierto es dañino, ¿pero, los miles de ambulantes que amarran su soga no la dañan?… Creo que es falta voluntad.

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