Sociedad

Ruta 2018 Chichimeca

Los aventureros de México

Por María Isabel Juárez

En el mundo existen más de 7 mil millones de personas; por cada 50 personas aproximadamente, hay una bicicleta rodando en algún punto del planeta. Estos aventureros forman parte de esa cifra, que año con año destinan meses de su vida a recorrer la República Mexicana sobre dos ruedas, con adrenalina, muy poco equipaje, mucha agua y un permanente trabajo mental y físico.

Cada julio se da el banderazo de salida desde la península de Baja California, hasta la península de Yucatán. Ciclistas expertos y amateurs (personas jubiladas, empresarios independientes, deportistas) de diversas edades, altura, sexo y convicciones, se suman a la ruta Chichimeca que parte de Tijuana y finaliza en Chetumal.

Conforme van avanzando, algunos ciclistas salen y otros se integran en los diversos Estados; el número que finalmente concluyó la ruta este año fue de 14 integrantes. Cada uno de ellos asume el compromiso de viajar y solo eso, acompañados de inclemencias, estados de ánimo, malestares físicos, cansancios, asoleadas, caídas, ponchaduras, hambre, sed y la falta de un lugar cómodo para descansar; esos detalles en nada desaniman ni comparan con la experiencia de sentir la libertad del aire en la cara, la lluvia refrescante, atravesando variados y exóticos paisajes, climas, alturas, terrenos, vegetación, fauna, poblados, lenguas, conociendo gente y haciendo grandes amigos que les brindan posada, agua y comida.

De Izq. a Der. Claudio Marinoni, Minerva Hernández, Mauro Luis y Tiburbike Peña

Al pasar los días, el cuerpo se acostumbra y las necesidades como bañarse, comer a cierta hora, tener ropa limpia, pasan a segundo término, muchos se disponen a viajar de madrugada para que el sol no perjudique su rendimiento y otros prefieren alcanzarlos más tarde, todos son libres de ir a su propio ritmo y se van monitoreando, sin embargo hay puntos en los que por horas no tienen señal para comunicarse hasta llegar al próximo poblado después de atravesar parte del desierto o una ruta con mucha altura. Sin duda, franquean diversas situaciones en las que incluso les asalta el miedo por el peligro que atraviesa alguna región con la delincuencia, o que nadie les ofrezca dónde dormir y un baño para asearse y lavar su ropa, pero continúan con la precaución y experiencia del grupo para cumplir el objetivo.

Tuve la oportunidad de encontrar a cuatro de estos ciclistas en el centro de Campeche donde estaban descansando para continuar hacia Maxcanú y posteriormente a Mérida. Me llamó la atención Minerva Alejandra Hernández, originaria de la CDMX quien tenía las piernas bicolores marcadas por el sol en su piel blanca y de ahí empezó la plática que continuamos en Mérida dos días después y hoy les comparto. Tanto rostro como cuerpo ya reflejaban el cansancio acumulado de casi tres meses rodando por el país. Personajes amigables, maravillosos y únicos que animan a quienes tengan un sueño de aventura, se sumen el siguiente año para vivirlo. Finalmente, sí es una cuestión de solvencia económica, sin embargo va más allá, es cuestión de resistencia, determinación y sed de aventura al montarse en dos ruedas y viajar por el país con la suerte o no a su favor.

 

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