El asombroso siglo XX

Publicado el: 01 junio 2016

Por José Góngora López

El inicio del siglo XX en Yucatán fue el preludio de grandes cambios económicos, sociales y políticos, que conformaron el perfil actual con sus avances, estancamientos y medianías.
Debemos recordar que en el año de 1900 las exportaciones de henequén alcanzaron la enorme cifra de 499,634 pacas, en 1910 la cifra se elevó a 558,996 y para 1915 la exportación llegó a 949,639 pacas con el consiguiente auge económico.

porfirioSin embargo el sistema de hacienda henequenera funcionaba con actitudes eminentemente paternalistas que aseguraban el sometimiento de los trabajadores del campo desde la época colonial. Para impedir que los trabajadores de una hacienda la abandonaran por las condiciones de injusta explotación a que eran sometidos, los sujetaban a través de la “Chichán cuenta” que representaba los préstamos que la tienda de raya les otorgaba en especie para adquirir mercancías de consumo corriente como maíz, frijol, telas, instrumentos de labranza y otras de primera necesidad. Normalmente, los peones liquidaban estos préstamos con sus jornales semanales. También les imponían la Nohoch cuenta que se adquiría a través del financiamiento de ceremonias matrimoniales, bautizos, entierros, que estaban ligadas al ciclo de vida de los peones.

Para los hacendados estos préstamos aseguraban la permanencia de la fuerza de trabajo en condiciones sumamente ventajosas para ellos y terriblemente esclavizadora para los peones y sus familias. Los montos acumulados en la Nohoch cuenta eran hereditarios, de tal suerte que pasaban de padres a hijos para continuar la infame sujeción al “amo”.

Los comerciantes y hacendados vislumbraron la oportunidad de impulsar la producción de henequén en gran escala aprovechando la concentración de la población alrededor de Mérida, debido a la dispersión ocurrida por el pánico que ocasionó en la región sur-oriental, el estallido de la guerra de castas en 1847, que dejó en la miseria a gran cantidad de familias campesinas.

Esta era la situación que se vivía en Yucatán cuando se realizó la primera y única visita al estado del presidente de la república Gral. Porfirio Díaz Morí, que vino a inaugurar el nuevo hospital O’ Horán, el Asilo Ayala, la ampliación de la Penitenciaría Juárez y los edificios escolares de los barrios de Santiago, Santa Ana, San Sebastián y la Mejorada.

Cuando se hizo pública la invitación y aceptación de la visita a Mérida del presidente Díaz, el entonces gobernador del estado Olegario Molina Solís, dispuso la organización de los deslumbrantes festejos con los que se recibió al veterano gobernante que llegó a Yucatán a bordo del cañonero “Bravo”.

Porfirio Díaz llegó acompañado por su esposa y numerosos funcionarios, empleados y damas distinguidas. Este mismo día se ofreció a los invitados un banquete en el palacio de gobierno, con lujo de derroche y ostentación.

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