Entre rosas, hacienda y laguna: Chapab de las Flores

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Entre rosas, hacienda y laguna: Chapab de las Flores

Por Abraham Guillén

Nuestro Estado es un lugar lleno de rincones e historias aún por descubrir. No hay nada como esa experiencia de visitar los pueblos de Yucatán y platicar con su gente, pues son ellos los que nos cuentan sobre toda la magia que envuelve alrededor de estos lugares.

Localizado a 63 kilómetros de Mérida, lo primero que llamó mi atención sobre este municipio fue su nombre, Chapab, o como es popularmente conocido: “Chapab de las Flores”; la historia sobre este peculiar nombre surge debido a la fama que tenía el municipio de poseer a las mujeres más bellas en toda la Península.

Durante las celebraciones de la Virgen de la Inmaculada Concepción, en las que hasta el día de hoy se realizan las tradicionales vaquerías, corridas y procesiones, los voladores anunciaban la fiesta en el pueblo y vecinos oriundos de Ticul, Mama, Chumayel y otros municipios, llegaban para asombrarse por la belleza de estas mujeres que caminaban elegantes luciendo sus floreados ternos y con una rosa tras la oreja. Es aquí de donde surge la frase dicha por la gente de pueblos aledaños: “¡Qué bellas flores tiene Chapab!”.

Frente a la plaza principal se ubica la capilla de San Pedro Apóstol, que en su fachada se encuentra una placa en la que se puede apreciar el año de su edificación, en 1753, y en la cual aún se perciben los colores de los materiales utilizados para su construcción, como la mampostería o las rocas talladas.

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Además, cerca de este municipio encuentras otros dos puntos de interés que no te puedes perder, que son la Hacienda Citincabchén y la Laguna Polol, localizados a 26 y 31 kilómetros, respectivamente.

Nacido entre pozos

Erigida exactamente en la comisaría con el mismo nombre, Citincabchén fue una de las haciendas que producían a gran escala la fibra del henequén, la cual aún conserva algunas características originales como son algunos cuartos, muros, su pequeña capilla y una de las grandes chimeneas. Hoy, la hacienda se encuentra rodeada de pequeñas casas a su alrededor, esto como producto del aumento poblacional de la comisaría.

Para el mes de noviembre se realiza la tradicional fiesta en honor a San Diego de Alcalá, patrono del pequeño pueblo, la cual consiste en una ceremonia religiosa en la capilla de la hacienda, así como una procesión que concluye con la vaquería. A la salida, rumbo a la Laguna Polol, la carretera se encuentra dividida por un pozo con la frase “Bienvenidos a Citincabchén: Nacido entre pozos”, en alusión al significado del nombre de la comisaria traducido del maya al español.

La laguna de Chapab

De la Laguna Polol se sabe poco sobre cómo o por cuánto tiempo ha estado, pero lo que es un hecho es que es un lugar de encuentro familiares debido a la naturaleza misma del sitio, que se presta para hacer un día de campo. En sus aguas puedes encontrar diversa variedad de peces, cuentan que en ocasiones hasta el ganado se acerca a beber de las mismas y, para mi suerte, en mi visita pude ver a un par de burros mitigando el calor a las orillas de la laguna.

A primera vista se ve muy limpia, sin embargo, conforme uno se va adentrando uno se encuentra con un tipo de barro viscoso que vuelve sus aguas poco favorables para nadar. Desconozco su profundidad y su diámetro, pero es tan grande que se puede apreciar desde la vista satelital de Google Maps.

La laguna se encuentra desviándose de la carretera pavimentada a 6 km saliendo de Citincabchén, tomando un pequeño camino de terracería y dentro de lo que parece ser un rancho ganadero. Se dice también que existía un camino antiguo que conectaba a Chapab con la Laguna sin pasar por Citincabchén, una pequeña brecha que iba bajo el monte pero que la vegetación se fue comiendo hasta hacerla intransitable.

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