¡El regreso a la bicicleta!

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¡El regreso a la bicicleta!

El ciclismo urbano es una práctica aparentemente moderna, pasó de ser algo que solamente utilizaban las clases medias-bajas a convertirse en una respuesta inmediata ante los conflictos con los que se enfrentan actualmente las grandes ciudades

Por Melissa Ishbel

Si bien es cierto que no todos los países cuentan los factores que permiten el desarrollo del ciclismo al nivel del primer mundo, siempre es bueno recordar que la bicicleta no es un capricho para el gusto de unos cuantos, más bien es parte de la solución a problemáticas que pueden agravarse con el pasar de los años y afectar a toda la población por igual.

Se pueden enumerar los beneficios ya conocidos del uso de la bicicleta en una ciudad: menores emisiones contaminantes, reducción de accidentes, un aire más limpio (que se refleja en mejor salud para todos), menor ausentismo laboral, así como la reducción del ruido en las calles (lo cual, a su vez, reduce el estrés)… algo que difícilmente podemos obtener de un vehículo particular o del servicio de transporte público.

Lo anterior aumenta conforme se mejora la infraestructura ciclista, pues atrae a más usuarios debido a las condiciones de seguridad que éstas ofrecen. De hecho, hablando de seguridad, cifras oficiales reflejan que en urbes como la Ciudad de México* o Bogotá**, las ciclovías redujeron considerablemente los crímenes hacia los transeúntes en un lapso de un año, esto gracias a la vigilancia pasiva de la multitud.

Actualmente, las ciudades no tan grandes también se están sumando a incorporar estas vías de comunicación a su día a día, como lo estamos viendo en la capital yucateca.

Mientras tanto, las ciudades que ya cuentan con ellas ahora buscan el camino para que dejen de ser tramos sin conexión y que se conviertan en verdaderas redes metropolitanas de transporte que garanticen la seguridad de los ciclistas, además de atender los diferentes problemas de mantenimiento, diseño y vigilancia que permitan a las colonias menos favorecidas y más alejadas disfrutar de los beneficios de las ciclovías.

En retrospectiva, son más los beneficios que los problemas que se pudiesen generar. El planeta nos demanda un cambio de conciencia al que ya estamos llegando tarde, por ello, hoy es imposible negar las ventajas de estos nuevos tramos; la conversación debería estar, más bien, en cuál será el siguiente paso en la planeación pública y política para incrementar los beneficios en pro del medio ambiente: un sistema de renta de bicicletas como las ‘EcoBici’, o incluso la peatonalización de algunas calles, por ejemplo.

El regreso a las bicicletas como medio de transporte habitual es una realidad, es poner la mirada en futuro, en nuestras ciudades y en nuestra salud. Yo ya la utilizo, ¿y tú?

(*) En 2015, el aire en la Ciudad de México redujo 1,190 toneladas de gas invernadero, equivalente a 4.18 millones de kilómetros recorridos por un automóvil.

(**) Bogotá es la ciudad con más ciclovías en América Latina, con 392 kilómetros de tramo construidos; la Ciudad de México es la sexta, con 126 kilómetros.

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