Nombres peculiares de las esquinas de Mérida: ¿cuentos o realidad?

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Por Patricia Garma Montes de Oca

La pandemia por el Covid-19 dejó el centro de Mérida semivacío o menos transitado que de costumbre, lo cual nos permite observar con más detalle las calles.

De repente descubrimos un gato dibujado en la esquina de la calle 50 con 65 y nos viene a la memoria el libro “Cuentos de las esquinas de Mérida” del cronista de la ciudad Jorge H. Álvarez Rendón.

Se trata de entretenido compendio (la mayor parte es ficción) sobre el origen de los nombres de las esquinas más emblemáticas de la ciudad, como “La tucha”, “El soldado”, “El ave de oro” o “El negro”.

También están “La cieguita”, “El degollado”, “El manguito”, “Los dos camellos” y “La flor de mayo”, “El toro agachado” y “La calandria”, entre otras.

El maestro Álvarez Rendón contó en alguna ocasión que cuando era un niño su abuela, para entretenerlo, le decía cinco nombres de calles y él tenía que unirlos y crear un texto algo coherente. Luego, en sus clases de redacción en el Club Palestinos trabajó también esa idea.

Los relatos los fue publicando el cronista en Diario de Yucatán entre 2009 y 2010, hasta que después de mucho batallar y rogar, y de que le plagiaran el cuento de “La tucha”, vieran la luz en un libro auspiciado por la Comuna.

Referencia para los transeúntes

La costumbre de poner nombre a las esquinas está en desuso, pero antes sí se les ponía porque mucha gente no sabía leer ni escribir, así que servían de referencia.

Era muy común que la gente dijera “nos vemos en la esquina del ‘Motor eléctrico”, por ejemplo. Hoy las nuevas generaciones no tienen ni idea de a qué cruces hacen referencia.

La mayoría de los relatos del libro sobre las esquinas de Mérida son ficción, leyendas o anécdotas, algunas muy entretenidas y otras trágicas, pero que se imaginan verdaderas.

Una de nuestras historias favoritas es la de la esquina de “La cieguita”, un dramón con moraleja y desgraciado final pero que pone de relieve el afecto, la amistad y la solidaridad, tres de los valores que más necesitamos en estos momentos de aislamiento y crisis económica, aunque siempre son necesarios.

La historia de «La tucha»

Otra de las ficciones más memorables, y también graciosa, es “La tucha”, sobre una niña malcriada que recibe una gran lección que cambiará su comportamiento altanero y prepotente, y en la que sobresale lo mágico o sobrenatural al igual que en otros relatos, como “El ave de oro”.

Sobre “El toro agachado”, Álvarez Rendón reveló en una entrevista que es una leyenda del barrio de Santiago.

Se dice que don Francisco de Paula y Toro, gobernador de Yucatán en 1835, luego de abundante banquete que le sirvieron en el exconvento de Monjas tuvo ganas de ir al baño mientras viajaba en su carruaje.

Creyendo que nadie lo veía, se bajó a hacer sus necesidades corporales, pero los vecinos lo vieron y el resto es historia.

«La Calandria», en Santa Ana

“La calandria”, esquina del rumbo de Santa Ana, cuenta la historia de una joven dotada para el canto que no pudo realizarse como cantante y termina casándose con un joven que era frío y distante con ella.

Su “cuidadora” termina haciéndola de Celestina y le busca un amante, pero el marido se entera y la repudia.

“Cuentos de las esquinas de Mérida” se vende en la librería Proceso, en Plaza Diamante, en el Centro, a un costado de la Plaza Grande.
Suburbios de Mérida

También en redes sociales

En Facebook hay una página llamada Suburbios de Mérida, proyecto que tiene varias iniciativas para el rescate de las esquinas de Mérida, como un recorrido de esquinas en el marco de actividades como la Noche Blanca.

También el espectáculo “Haz tu esquina”, un evento multidisciplinario que se llevó al cabo para reivindicar el valor cultural y artístico del Centro Histórico y dar a conocer las historias que se gestaron en estas calles.

El espectáculo “Haz tu esquina” reunía vídeo, la realización de tres monólogos y una actividad de interacción con los asistentes, a quienes se les pedía narrar una historia de alguna vivencia en el Centro Histórico.

Una iniciativa de jóvenes

La proyección del vídeo mostraba algunas de las esquinas populares del Centro Histórico y sus historias, como es el caso de “La tortuga”, “El teatro”, “La duquesita”, “El gallo” y “Dos caras”, entre otras.

Pero lo más importante es que el proyecto es una iniciativa de gente joven que se dio cuenta de la necesidad de rescatar los nombres de las esquinas de Mérida debido a que las nuevas generaciones no las conocen o ya las están olvidando.

Animales en las esquinas

Otra aportación a las esquinas de Mérida es de la maestra Floridelia González Rosado, quien tuvo la curiosidad de reunir en una lista las esquinas con nombres de animales.

Entre la enorme cantidad de nombres, indica, los de animales son los que más abundan pues se llegaron a contar 72: “El pato” (32 con 65), “El curí” (36 con 59), “La alondra” (36 con 73-A), “El mono” (38 con 63), “El chupaflor” (40 con 59), “El sapo” (42 con 47), “La gaviota” (44 conx 57) y “El toro” (44 con 65).

También está “El cenzontle” (46 con 51), “El elefante” (46 con 65), “El tepezcuintle” (48 con 69), “El gato” (50 con 65), “El iguano” (50 con 69), “El zorro” (52 con 41).

Más nombres de animales

Otros son “El chombo” (52 con 63), “La pulga” (54 con 39), “El león” (54 x 59), “El pez volador” (54 x 67), El Pavo (54 x 69), El Águila negra (54 x 85), «El Venado» (54-A x 65, Portales de la ex Pescadería), «El Chivo» (56 x 51), «La Perdiz» (56 x 59), «El Antiguo Toro» (56 x 61), «El Pájaro verde» (58x 43).

Además «El Flamenco» (58 x 57), «La Culebra» (58 x 59), «El Perro» (60 x 59), «El Mosquito» (60 x 83), «Las Águilas» (62 x 35), «La Grulla» (62 x 53), «El Loro» (62 x 55), «Los Dos toros» (62 x 59), «La Serpiente» (62 x 67), «El Canario» (62 x 69), «La Tórtola» (64 x 45), «La Tortuga» (64 x 57), «El Tigre» (64 x 59) y «La Mosca» (66 x 41).

Historia de «Los Dos Camellos»

También está el caso de «Los Dos camellos» (66 x 49, sobre esta esquina se cuenta que dos hermanos portugueses de apellido Carvajal, que tenían parientes en su tierra, trajeron una pareja de camellos con el objeto de aclimatarlos y lograr su reproducción).

Y siguen los nombres: «Los Tres pájaros» (66 x 53), «La Tucha» (66 x 57), «El Gallo» (66 x 61), «El Gavilán» (70 x 55), «El Cardenal» (70 x 63), «El Zopilote» (70 x 55), «El Conejo» (70 x 67), «La Ardilla» (70 x 69), «Los Tres Caracoles» o «La Cucaracha» (74 x 41).

«Los Tres Alacranes» (74 x 53), «La Langosta» (74 x 63), «La Garza» (74 x 65), «El Escorpión» (74A x 53), «El Águila de Oro» (74A x 55), «La Tarántula» (76 x 57), «La Calandria» (76 x 65), «El Cisne» (76 x 67), «El Tecolote» (78 x 65), «El Bull dog» (80 x 53), «La Paloma» (80 x 59A), «La Golondrina» (82 x 59) y «El Bull terrier» (86 x 69), etcétera.

Las tiendas de la esquina

Mucha gente ya no se acuerda de estas esquinas, que también dieron nombre a varias tiendas de aquellas épocas donde se vendía todo, hasta las galletas o la mantequilla se vendían a granel y se podía comprar dos pesos de esto o cinco pesos de aquello.

Pero verá que si le dice a algún conocido “nos vemos en la esquina de ‘La letra’ o de ‘La negrita’” se ubican enseguida. Algunas cosas nunca cambian.

Responde estas preguntas

¿Qué historias o anécdotas recuerdas de las esquinas de Mérida?

¿Vives o viviste cerca de alguna?

¿Cuál de las esquinas de Mérida llama más tu atención?

¿Si tuvieras que contar o inventar la historia de alguna de estas esquinas, cuál sería?

Por último, ¿conoces alguna ciudad de México o de otra parte del mundo donde las esquinas tengan nombre?

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