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Municipios yucatecos, amenazados ambientalmente

Los municipios de Celestún y Kinchil, ubicados al norponiente de la entidad, poseen potenciales económicos y turísticos en común que los hacen únicos en Yucatán, sin embargo, enfrentan retos y amenazas que los ponen en una situación de vulnerabilidad.

El deterioro del ambiente, la migración de personas, el consumo de drogas, aunado al abandono de sus autoridades municipales, son algunas de las principales problemas que hoy tienen que resolver quienes están al frente de la administración pública.

La instalación de una granja de cerdos en el municipio de Homún y el peligro que representa por la contaminación al manto freático, fue la voz que alertó a las nuevas autoridades municipales, ya que en esta zona también existen varias empresas de este tipo que al parecer no cuentan con los sistemas de tratamiento de sus residuos.

“En Kinchil, la empresa Kekén prevé instalar cuatro granjas además de las tres que ya existen y no sabemos si cumple con los procedimientos legales y ambientales que deben tener”, dice el alcalde Valentín Pech Dzib, quien lleva poco más de mes y medio en el cargo y quien junto con sus compañeros ediles de Celestún y Maxcanú encabezan un movimiento para transparentar y exigir a estas empresas el cumplimiento de la normatividad.

Afectaciones en Kinchil

Asegura que uno de los principales impactos que ya se sienten en su municipio por el daño ambiental que han ocasionado a más de 3000 hectáreas es la baja en la producción de miel, ya que se estima que los volúmenes de cosecha del endulzante han caído hasta en un 60% en los últimos años.

La amenaza de Celestún

Por su ubicación, este municipio que vive de la pesca y del turismo extrae el agua potable que consume una población de 10 mil habitantes a unos 18 kilómetros de distancia a una profundidad de 50 metros.

Sin embargo, desde hace tres años también han empezado a resentir problemas para el suministro del agua y sobre todo temen que la contaminación que pueden estar ocasionado las granjas de cerdos y pollos que se han asentado en esa zona.

Román Cauich y Wilbert Caamal, funcionarios municipales, afirman que, además del desastre en el que recibieron el municipio, el deterioro ambiental es preocupante sobre todo porque mucha gente de la comunidad tampoco colabora.

Celestún se ha vuelto atractivo para algunos porque aquí se pesca y se trabaja en el turismo, sin embargo, eso también ha ocasionado que hayan crecido algunos problemas como el consumo de drogas, dijeron.

Actualmente es el segundo puerto más visitado en Yucatán ya que su oferta turística lo hace atractivo para visitantes de todas latitudes como China, Australia e Inglaterra, entre otros países.

Esto ha traído consigo la llegada de personas procedentes de otros estados, con hábitos y costumbres propias y un reflejo de esto es el incremento en el consumo de drogas y malas prácticas de convivencia como lo es el manejo de la basura.

Alianza por el ambiente

Ante la amenaza que representan las inversiones en esta zona del estado, los alcaldes de estos tres municipios colindantes (Celestún, Kinchil y Maxcanú) han acordado pedir apoyo al gobierno del estado para que, desde el ámbito de sus competencias, puedan realizar las investigaciones verificaciones necesarias que permitan dar certidumbre a las inversiones, sobre todo bajo las normas de cuidado y preservación del ambiente.

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