¿La música te hace llorar?

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Hay música que es para días de lluvia, eso lo saben los creadores de lista de Spotify y lo explotan al máximo. No es lo mismo escuchar una canción alegre en una fiesta con amigos que sentir cómo la triste voz de Thom Yorke de ‘Radiohead’ te envuelve, mientras llueve afuera, te encuentras en casa y sientes que eres la única criatura despierta del mundo. No es difícil que las primeras notas de un piano o un violín nos hagan estremecer, o que una letra particularmente triste consiga que derramemos una lágrima.

¿Has llorado alguna vez escuchando música? Probablemente sí. Igual que quizá lo has hecho viendo una película o leyendo un libro que, por una razón u otra, te han arañado especialmente el corazón. Pero la música es quizá más paradigmática, pues una misma canción despierta miles de sentimientos diferentes en las personas, y por eso no es raro encontrar gente llorando a moco tendido en la ópera. El fenómeno del llanto provocado por la música es un comportamiento interesante, pero poco estudiado.

La tristeza de lo bello

Una nueva investigación, sin embargo, asegura que el hecho de que la música te haga llorar (o no), revela algo fundamental sobre tu personalidad. Los investigadores, de las Universidades de Carolina del Norte y de Sydney, colaboraron en el estudio para indagar acerca de las emociones que experimentan las personas cuando la música les toca hasta el punto de que sienten ganas de llorar. Evocar emociones es la razón principal del arte de la música, así que no es tan sorprendente que con ella sintamos un nudo en la garganta. Puede calmar (especialmente a las fieras) o excitar, motivar, conducir a la batalla o unir en la paz. El llanto es un comportamiento humano complejo que puede acompañar una variedad de experiencias intensas. Puede ser provocado por el dolor o por la felicidad, pero también por la impotencia, la gratitud y otras emociones más sutiles. Pero, ¿qué emoción sienten la mayoría de las personas cuando la música las conmueve hasta las lágrimas?

La mayoría de los encuestados aseguraron sentirse tristes cuando lloraban debido a la música. Otro porcentaje aseguró experimentar asombro

Para saberlo, los investigadores preguntaron a 892 adultos, con motivo de determinar cuántos habían experimentado la sensación de querer llorar mientras escuchaban música y qué emoción estaban sintiendo en ese momento. El primer hallazgo fue que no se trata de algo inusual. Si alguna vez has llorado con tu canción preferida, estás en el rango de la normalidad: el 89.8% informó haber experimentado ganas de llorar al escuchar música.

También se pidió a los participantes que clasificaran los sentimientos que les acompañaban en ese momento del llanto entre un espectro de 16 emociones que incluían desde la euforia a la felicidad, pasando por la tristeza, el temor o la ansiedad. Descubrieron así que las personas que lloraban con la música podían separarse claramente en dos grupos: las que sentían tristeza y las que experimentaban asombro. La mayoría (un 63% en concreto), aseguró sentirse triste cuando lloraban debido a una canción concreta, mientras que el 36,7% informó haber sentido asombro. ¿Hay algo en las personalidades de las personas en estos dos grupos diferentes que pueda explicar por qué estas dos reacciones emocionales muy diferentes, la tristeza y el asombro, provocaban lágrimas al escuchar música?

Las personas que sienten tristeza cuando lloran debido a la música tienden a ser más neuróticas

Para contestar a esto, los participantes también hicieron una prueba psicológica que los clasificaría según cinco atributos de personalidad: neuroticismo, extraversión, apertura a la experiencia, amabilidad y escrupulosidad. Cuando se ordenaron los datos, se descubrió que las personas con clasificación alta en el apartado de neuroticismo eran las que experimentaban tristeza con la música, mientras que los que lo hacían en el apartado de apertura a la experiencia eran los que lloraban de asombro.

No obstante, según explica el doctor Douglas Fields en ‘Psychology Today’, el estudio tiene ciertas limitaciones: «La muestra es incompleta. El grupo estaba compuesto por estudiantes universitarios, que podrían no reflejar adecuadamente a la población en su conjunto. Además, la mayor parte eran mujeres, y tampoco se tuvo en cuenta el posible efecto del género». También asegura que las emociones humanas son demasiado complejas para poder atenerse a un estricto estudio, pues es posible sentir tristeza y asombro a la vez. No obstante, cree que la muestra es un buen comienzo y que invita a la reflexión, y es probable que la próxima vez que escuches ‘Somewhere over the rainbow’ y te entren ganas de derramar algunas lágrimas, te preguntes cuál es el sentimiento predominante que te embarga en esos momentos.

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Con información de El Confidencial.

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