Hacienda Zamná

Cabalgata de paz y aventura

Por: María Isabel Juárez

Existen espacios naturales que te permiten inhalar la esencia de la vida en una bocanada de aire fresco. Llegamos a Baca muy temprano con la niebla del alba cubriendo todo el paisaje. Entramos a la hacienda y atravesamos por un costado de la casa hacia el ruedo, el sol asomaba y las personas barrían y regaban los jardines, nos recibieron amablemente y prepararon todo lo necesario, los caballos listos, ensillados y formaditos, la sorpresa del recorrido y una deliciosa horchata de Yaxcucul como fresca bienvenida. Nuestra guía, Ana Laura Preciado, nos platicó que hay diversos tours desde 4 hasta 8 horas, algunos dentro de la hacienda y otros que terminan en el mar. Nos platicó de la historia del lugar y de las zonas que visitaríamos, firmamos una hoja para seguridad de cada visitante y los caballerangos nos recomendaron cómo tratar a cada caballo, elegido previamente para cada uno de nosotros.

Ya montada en la noble “Chaparrita”, nos enfilamos en caravana hacia el camino de Neem y en breve nos encontramos con la bella imagen de las extensiones de henequenes, un joven venado se atravesó en el sendero y una serpiente cruzó el camino, como si supieran que andaríamos por allá para sorprendernos. Entre pájaros y mariposas, el sonido de los cascos combinaba con los pensamientos. Es ahí donde retomé la importancia de hacer una pausa para entender la necesidad de cuidar estos místicos, vitales y energéticos espacios.

Entramos a los pastizales, los brillos de las gotas de rocío en el pasto reflejaban los rayos de sol armando una atmósfera de plenitud, los caballos sin dudarlo entraron al área verde y se veían felices igual que nosotros. Más adelante nos encontramos con la estación de ovinos que se preparan para las competencias, acariciamos y cargamos algunos borregos bebés y tuvimos mucha suerte porque horas antes había nacido una ternerita que se había salido del corral y la encontramos escondida como si no quisiera ensuciarse con el lodo, la metieron de nuevo e inmediatamente corrió hacia su madre a beber de su leche. Una gran familia de Collies útiles para el pastoreo se agitaba dentro de su refugio y ladraban para que los sacaran a correr. Al regresar a la casa nos esperaban con los antojitos regionales como codzitos (taquitos bañados con salsa sazonada de tomate y queso fresco), empanadas de carne molida con salsa y agua de jamaica con hielo.

“Los pastizales, una de las postales más bellas que aún guardo en mi memoria”

Nos despedimos después de recorrer la casa que cuenta con el casco original y muebles de la época que se construyó. El otro extremo de la que fue una hacienda ganadera se intervino con un toque más moderno sin perder el estilo de campo y la calidez de sus espacios. No exageré en los detalles ni en las sensaciones que despertó esta experiencia; coincidimos todos los invitados ese día. #AsómateALaPenínsula e invita a quien realmente quieras sorprender con una experiencia nueva.

 

Previa Reserva:

Facebook: Hacienda Zamná

www.haciendazamna.com

WhatsApp: (999)3550038

Recomendaciones: Pantalón, calzado cerrado, bloqueador de sol y repelente natural.

Fotografías: Isabel Juárez y Julio Leal

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