Al rescate de la industria musical

Pasó de ser una idea y ahora es una realidad, una solución que si bien no es definitiva, será una gran ayuda y alivio económico para este sector audiovisual que, a pesar de ser enorme, sigue siendo vulnerable y muchas veces olvidado

Por Melissa Ishbel

Para la industria musical, un tema relevante de esta cuarentena y el regreso a la nueva normalidad ha sido el denominado “autoconcierto”: personas acudiendo a grandes recintos al aire libre, para sintonizar vía FM desde sus autos lo que están viendo en el escenario.

Este ha sido tema de debate desde que nació la idea (ya puesta en marcha por el artista danés Mads Langer con un concierto realizado en su ciudad, Arthaus) entre el gran público pero sobre todo, entre las personas que viven de esta industria. Se discute la calidad del espectáculo, la experiencia sonora, medidas de higiene, circulación vehicular, contaminación, relación costo-beneficio, logística, normas de conducta, permisos, venta de mercancía, etcétera.

Expertos del área han afirmado que se tienen las condiciones técnicas necesarias en el país para lograrlo, reactivando y apoyando con ésta a un enorme sector congelado durante esta temporada.

Los requerimientos para la realización son, básicamente, los mismos que para un evento o festival cualquiera, pero con variables muy definidas y de suma importancia. Es un error pensar que se tendría que disminuir el número de personal técnico, ya que la excelencia y alta calidad de un espectáculo es gracias a la vital presencia de ellos. El ingeniero de radiofrecuencia sería un punto clave en toda esta hazaña, coordinando la transmisión FM hacia el espectador, así como la comunicación radiofrecuencial entre músicos e ingenieros.

En el tema de las radiofrecuencias, el reconocido Ing. Alejandro Peralta señala que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) es quien regula los permisos concedidos para el uso de ellas, lo que significa que sería necesario pagar por la concesión de dicha frecuencia en que se realice el evento. Además, el permiso se otorga a una frecuencia y ciudad específicas, lo cual no es conveniente para las producciones que requieran presentarse en varias ciudades.

Se necesitaría que el IFT extendiera estos permisos, de tal forma que se pueda modificar la frecuencia en cada ciudad usando el mismo transmisor.

Sin embargo, la mejor solución sería un acto empático del gobierno al eliminar el permiso para frecuencias de baja potencia FM como es el caso, y así permitir que sean las mismas producciones y sus expertos del ramo quienes definan la frecuencia a utilizar más conveniente en cada ciudad, asegurando la efectividad de todo el evento y permitiendo la fluidez y factibilidad del mismo.

Por parte del espectador, un elemento importante que puede condicionar su experiencia sería el sistema de audio incorporado en el auto. Si bien la calidad de la señal entregada por parte de la producción es muy alta, un automóvil sin altavoces idóneos podría reducirla. Para ello también se ha propuesto la renta de autos equipados y destinados a este fin, haciendo parte también del derrame económico a otros sectores.

Aún quedan varios puntos a discutir sobre el tema, así como nuevas añadiduras y vertientes para mejorar el show, sin embargo, qué mejor que ser espectadores de ello y vivir este nuevo modo de apreciación.

Nota: El primer autoconcierto en México será en el mes de agosto a cargo de Moderatto, en el Foro Pegaso, que tiene capacidad para albergar hasta 2,000 automóviles por show.

(*) Licenciada en audio y multimedia

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