Sin querer queriendo…

beatriz-zavala-p

Por Virginia Carrillo.

En la recta final del año empiezan a vislumbrarse los rostros de quienes suspiran –acto previo indispensable a la aspiración formalizada- conseguir el 16 de mayo próximo la joya de la corona, léase la alcaldía de Mérida.

Con el pretexto de los “informes de actividades” vemos a quienes desde el Congreso de la Unión y con sus recursos, se montaron en campañas propagandísticas que plasman sus sonrisas de photo shop en bardas, mantas y espectaculares, colocados a diestra y siniestra en no pocos espacios públicos de la urbe.

De esta manera en las calles traficadas de la ciudad aparece multiplicada la imagen de la senadora Beatriz Zavala, insertada en una especie de proto campaña, pero ajustándose en el discurso a lo políticamente correcto: cumple de modo estricto con su trabajo de informar. Sin querer queriendo como diría el Chavo del Ocho.

La aspiración por la alcaldía de la capital se desborda entre líneas y la distribuyen mediante el rumor los aliados, quienes hacen pull en torno a su figura para catapultarla desde ahora en los foros de conformación de la plataforma política que el PAN realiza, según dice su presidente estatal, Rodolfo González Crespo, para “dar un plus más a la ciudadanía, para que siga creyendo en Acción Nacional, porque Mérida ha cambiado enormemente en 19 años, incluso hasta priístas notables reconocen el buen trabajo que se ha hecho”... (¿Se referirá a Nerio?); lo cierto es que Julio Sauma Castillo, sobrino del ideólogo panista Carlos Castillo y presidente municipal del PAN, Renán Barrera Concha y Alberto del Río Leal conforman, junto con Beatriz Zavala, el grupo que se visibiliza como el ganador en las escenificaciones blanquiazules. Ellos le “hacen casita” a la senadora para fortalecer su posición rumbo a la candidatura del PAN por la municipalidad meridana.

Y todo apunta a que la contienda será femenina, porque en el partido de enfrente la sonrisa en promoción es la de Angélica Araujo Lara, figura política gestada muy anticipadamente desde el gobierno de corazón; a pesar de que el presidente del PRI, Mauricio Sahuí, tuerza la boca y como niño pequeño quiera arrebatarle el juguete a la tixcocobense experimentada en contiendas, pues en su momento venció a la elegante Carolina Cárdenas quien le resultó al pueblo demasiado lejana.

Con seguridad pasado el puente Guadalupe-Reyes, irán subiendo de tono las proto y precampañas; y volveremos a ser blanco de promesas de trenes bala o ahora de estaciones espaciales que pretenden envolver a los meridanos en ensoñaciones de ciencia ficción para que el 16 de mayo otorguen en las urnas la joya de la corona a la candidata más cautivadora.

 

 

Comparte este artículo

Share on facebook
Share on twitter
Share on email

Artículos relacionados