Política

¡Es un honor estar con Monsiváis! ¡Viva la inteligencia!

Carlos Monsiváis, en abril de 2009 en Mérida
Carlos Monsiváis, en abril de 2009 en Mérida

 

Por Eduardo Lliteras Sentíes.
¡Es un honor estar con Monsiváis! ¡Viva la inteligencia! Con este lema fue despedido el autor de Escenas de pudor y liviandad o Apocalipstick. Lema contrapuesto a la histórica frase del militar golpista español Millán Astray, quien en el paraninfo de la Universidad de Salamanca y ante los horrorizados oídos de su rector, don Miguel de Unamuno, gritó, “Muera la inteligencia, viva
la muerte”.
Así fue despedido el escritor Carlos Monsiváis en Bellas Artes y en el Zócalo de la Ciudad de México: ¡Viva la inteligencia y viva Monsiváis! La muerte del escritor mexicano y puntual autor de Por mi madre Bohemios, publicada semanalmente en las páginas del semanario Proceso para desnudar la estulticia y la ignorancia del poder y de los déspotas de este país, coincidió, en mala hora, con el fallecimiento del escritor portugués, José Saramago, laureado nobel de la literatura exiliado en Lanzarote, España, precisamente de la brutal derecha de su país.
Monsiváis, al igual que Saramago, desafió el poder tiránico de la derecha dogmática y mojigata, la que festina hoy la pérdida de dos pensadores que iluminaron con sus ideas la oscuridad y la penumbra de la intolerancia religiosa y del fanatismo teocrático.
Pero que no se confundan. Monsiváis y Saramago han muerto, pero sus ideas les sobreviven a través de sus libros y artículos, los que hoy más que nunca hay que motivar a leer. Hay un libro que molestó mucho al Vaticano de José Saramago: El Evangelio según Jesucristo, escrito en 1991. No se quedó atrás Caín, publicado en el presente año y en cuyas páginas Caín dialoga con Dios de forma irreverente, cuestionadora y crítica: “En ese exacto momento, en medio de un trueno ensordecedor y de los correspondientes relámpagos pirotécnicos, el señor se manifestó. Venía con ropa de trabajo, sin las lujosas vestimentas con la que reducía a obediencia inmediata a quienes pretendía impresionar sin tener que recurrir a la dialéctica divina… el Señor miraba sorprendido a Caín y le preguntaba, “¿qué haces por aquí? no te veía desde el día en que mataste a tu hermano”, “te equivocas Señor, nos hemos visto, aunque no me hayas reconocido, en casa de Abraham, en las encinas de mambré, cuando ibas a destruir Sodoma. Ése fue un buen trabajo, limpio, eficaz, sobre todo definitivo…”
No cabe duda de que si viviéramos en otros tiempos, Saramago habría ardido en la pira de Campo di Fiori, en Roma, allí donde la Santa Inquisición quemó a otro rebelde de las ideas: Giordano Bruno.
Monsiváis tampoco era amado por la Iglesia de las jerarquías, homófobas, verticalista, coludida con las oligarquías. A falta de piras, el Vaticano echa mano de las hogueras que le quedan: En efecto,  en las páginas del «L’Osservatore Romano» arremetió, al día siguiente de su muerte, contra el recién fallecido escritor portugués José Saramago, al que dedicó un artículo en el que lo define como un «populista extremista» de ideología antirreligiosa y anclado en el marxismo.
El odio de la Santa Sede hacia el escritor recién fallecido no era menor al temor a la inteligencia y sagacidad de Saramago, por lo que en vida no se atrevieron a lanzar semejante diatriba en las páginas de su diario oficial, de Estado.
Con dureza, en su libro Caín, Saramago cuestiona la muerte de todos los habitantes de Sodoma, incluidos los niños: “Pienso que había inocentes en Sodoma y en las otras ciudades que fueron quemadas… los niños, los niños eran inocentes, Dios mío”, murmuró Abraham y su voz fue como un gemido, “sí, será tu Dios, pero no fue el de ellos”, sentención Caín.
Rindamos hoy honor a quienes hicieron de su vida una constante lucha por la libertad. Que fueron congruentes, como ya quisieran quienes hoy vociferan desde las páginas de un diario decimonónico y dogmático.
Rindámosles un merecido y amoroso adiós y sigamos su ejemplo de lucha a favor de la libertad de pensamiento y de la inteligencia. ¡Viva Saramago! ¡Viva Monsiváis! Email: infolliteras@yahoo.com.mx   

 

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One Comment

  • Felis Magaña

    Pues el mejor tributo que se les podría otorgar es divulgando su pensamiento, procurar que trascienda y sea aquilatado en la mentalidad colectiva (promoverlo, que no imponerlo, de otra forma se caería en lo mismo que se critica). Por otro lado, ¿a que diario «decimonónico y dogmático» se referiría el autor de estas líneas? porque yo conozco dos que desde hace un tiempo han pretendido polarizar a la opinión yucateca desde dos posturas igual de dogmáticas y maniqueístas, aunque en extremos opuestos.

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