La gallina de los huevos de oro

Publicado el: 14 febrero 2017

Por José Luis Preciado

Se dice que a México llegaron unos treinta y cinco millones de turistas en el 2016, una cifra extraordinaria para un país violento, las razones de esta preferencia son múltiples; un dólar caro que abarata la visita, un variado menú de lugares que sorprenden a los más extravagantes viajeros, sus ciudades coloniales y pueblos mágicos, el trato de la gente, la comida etcétera.

Caer y levantarse
A la par de la caída de las exportaciones al país de Trump, los aviones llegan cargados de visitantes atraídos por México y crecen las remesas de los migrantes, en turismo hay un gran escenario, una mesa bien puesta para hacer negocios, aquí es donde Yucatán se filtra de manera extraordinaria en esta combinación, además de lo antes descrito contamos con el factor de la seguridad a toda prueba de la que muchos destinos carecen, ello incluye al vecino Quintana Roo, tan golpeado por viles conductas delictivas y nula autoridad que lo defienda, su gobernador Carlos Joaquín ha sido rebasado por la delincuencia.

En los detalles está el diablo
turismoYucatán alza la mano y puede quedarse con muy buenos resultados en materia turística, sólo habrá que poner atención en dos o tres factores que empiezan a causar molestias: los robos a turistas canadienses y norteamericanos que radican en la costa de Progreso, Chelem, Chuburná y Chicxulub, allí hay focos encendidos y preocupación de los visitantes o residentes que nos eligieron para vivir largas temporadas por aquí, huyendo de Trump, el clima, el dólar o todo junto, eso mismo les pasa a los que radican también en Centro Histórico de Mérida.

El segundo foco que apremia atender son los bares y cantinas abiertos hasta altas horas de la madrugada, lupanares con licencia infinita para estallar tímpanos y embrutecer a quienes abrevan en estaba lugares, un día se puso de moda abrir cantinas estilo retro, al lado de las casas extranjeras recientemente restauradas a golpe de recursos y esfuerzos. Aquí hay que conciliar al comercio con el turismo de jubilados, así como darle una mayor capacitación a la policía municipal par atender estos reclamos.

Los esfuerzos de Saúl Ancona, Secretario de Turismo, están a la vista, traer visitantes es una cosa y conservarlos es otra, ya no basta un buen trato, hay que ir más allá, capacitando al personal de los hoteles, taxis, los guías son un apartado especial que no se atiende de manera adecuada, alimentos y bebidas y seguir avanzando hasta convertir a Mérida en un verdadera ciudad colonial con todos los servicios puestos a punto y no sólo por tramos.

Mérida en obra negra
Mientras escribo esta contribución, escucho el martilleo de las máquinas taladrando la avenida Colón que pasará de ser una calle vial a una avenida peatonal, provista de amplias aceras, sitios de descanso y una gran zona hotelera, desde la glorieta Hidalgo, hasta Paseo de Montejo, pasando frente a lo que será el Centro Internacional de Congresos y Convenciones, hasta la Pérez Ponce-Itzimná, hasta allí llegará esta amable vía.
La cita con el futuro suena prometedora, pero hay que hacer el trabajo día a día. No cabe duda, Mérida es un destino de moda, pero con tendencias al desorden urbano, aquí todos jugamos para hacerla sustentable y amistosa.

Cozumel hace su chamba
En esa aún encantadora isla han emprendido una campaña de buenos tratos a los visitantes extranjeros, sobre todo a los estadounidenses, en esta cruzada les dan la bienvenida y les agradecen por elegir este destino, aclarando que no están de acuerdo con el loco de Washington, pero que ellos, -los turistas-, son bienvenidos, de lo que se trata es de marcar una diferencia y acentuar el servicio dejando de lado a Trump. El turista lo agradece y disfruta confiado de la estancia, exigimos que este trato al extranjero se de de igual manera con los visitantes nacionales, de lo contrario le estaremos dando a la razón a ese bárbaro que se instaló en la Casa Blanca..

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