El tercer implicado

Publicado el: 11 abril 2017

Por José Luis Preciado

Quizás en Tabasco, esto habría sido un caso más de impunidad y Jonathan Mézquita Ávalos y Óscar Miguel López Tobilla, presuntos asesinos materiales de Ema Gabriela Molina Canto, se hubieran subido al taxi 007, tomarse unas cervezas más en su hotel e irse tan campantes a gastar el saldo de su pago por el crimen de Emma Gabriela Molina, estos dos sujetos, -ya cayó el tercero-, no contaban con la piedad colectiva que existe en Yucatán ante el dolor de los demás, como el ciudadano, que en bicicleta pedaleo hasta que el resuello no le dio más fuelle y logró detectar que ambos personajes huyeron con rumbo desconocido, después vino la colaboración del mismo taxista que aportó datos fundamentales en la detención y posterior reconocimiento, así como señalización de los victimarios, ambos personajes; taxista y ciclista merecen reconocimiento, pero muy en corto, privado y sin cámaras de televisión, menos aún la publicación de sus nombres como torpemente lo hizo el Diario de Yucatán que expuso al ciudadano de la bicicleta con nombre y apellidos, sólo faltó poner donde vive, ello lo podría exponer a una venganza.

En cualquier otra entidad, esto seria imposible, hay mucho desdén y miedo ante el sentir por los demás, las policías de aquellos sitios, se han ganado la desconfianza de la gente de a pie, allí los uniformes simbolizan la oficialización de la delincuencia, se les percibe implicados, como ocurre en Quintana Roo, Campeche y Tabasco.

GNLOC Uno de los sicarios -- Jonathan4Aquí sostengo que el valor fundamental de la seguridad de una ciudad o estado es su misma gente combinada con una policía atenta a sus llamados de auxilio, no concibo la separación de ambos, por eso cuando hay determinación política para que la ley se cumpla, el brazo se extiende y alcanza a cualquiera que busque evadirla, tal es el caso de César Rogelio Reyes Barrueta, el tercer implicado, que habría sido contratado por Martín Medina, este sujeto ya está frente al juez Mugarte, en el Centro de Justicia Oral de Mérida, César Rogelio Reyes Barrueta, es procesado como coautor, ya declaró ante juez y confesó que asume su responsabilidad y que fue Medina Sonda quien lo contrató para darle un susto a Emma Gabriela Molina, le depósito unos 70 mil pesos para que contratara a los dos asesinos, con ello quedó establecida la relación con el autor intelectual Martín Medina. El sujeto se dice arrepentido, según el parte, ha sido lo peor que ha hecho en la vida.

el tercer implicado en el crimen de Emma Gabriela Molina, que fue detenido en Ecatepec, Estado de México, este sujeto representa un hilo fundamental para llegar al autor intelectual de este caso. hicieron la presentación, Roberto Rodríguez, Secretario General de Gobierno, Luis Felipe Saidén, Secretario de Seguridad Publica y Ariel Aldecua, Fiscal General,
Los otros dos tabasqueños ya fueron dictaminados por el juez Luis Edwin Mugarte como un homicidio calificado, la defensa de la víctima exige que se catalogue como feminicidio, sin embargo la fiscalía tendrá que seguir atando cabos hacia el interior de Villahermosa, donde se encuentra recluido Medina Sonda.

Esto parece un cuento de terror, escrito por Stephen King, sin embargo la frialdad asesina es un reflejo de quien mando a estas dos escorias, insisto no estaba en el guión caer en manos de la policía Yucateca.
Como sí fuera un remache de estas tres detenciones apareció publicado un informe nacional, que ubica a Yucatán primer lugar nacional en seguridad, esto según el IPM, (Índice de Paz en México), Yucatán es el estado más pacífico del país, mejoró una posición, del segundo lugar después de Hidalgo que cayó al segundo. Los indicadores que se miden: homicidios dolosos, crímenes con armas de fuego, crímenes violentos, detenciones injustificadas y crimen organizado. Según el estudio, Yucatán esta al mismo nivel que ocupan Nueva Zelanda, Australia y Dinamarca, bajo estas mediciones la peor entidad del México es Guerrero.
Hay que seguir de cerca los que faltan por caer como responsables del crimen de Emma Gabriela Molina, llevarlos ante el juez y pedir que se rectifique y reclasifique el delito como feminicidio y así conseguir pena máxima para todos. Evitemos que Emma caiga en el olvido que significa ser tres veces víctima; la primera vez por esa lucha férrea por recuperar a sus hijos, después sobrevino la tragedia y ahora que no sea víctima del olvido.

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