El genocidio de Cisteil ocurrido en 1761

Publicado el: 03 julio 2017

Por José Góngora López
capitanlocutor@hotmail.com

Transcurría el año de 1761 en Yucatán, cuando se llevó al cabo la rebelión indígena en el oriente del Estado, encabezada por Jacinto Canek. La ausencia de un plan bien estructurado, la carencia del armamento adecuado, así como la falta de los medios de vida y combate necesarios, dieron lugar a un efímero triunfo que se tornó en fracaso, pues las fuerzas militares enviadas desde Mérida para someter a los rebeldes, rápidamente lograron su cometido.86c19f602af670219cdeabe8e8825822
Después de derrotar a los indígenas rebeldes, las tropas enviadas por el Gobierno de Yucatán cuyo titular era José Crespo y Honorato, procedieron a matar a todos los sobrevivientes, capturando al líder Canek y a algunos de sus seguidores que fueron trasladados a la ciudad de Mérida, donde se les siguió un juicio militar que los condenó a la horca, con excepción del líder quien fue sentenciado a morir atenazado con fierros calentados al rojo vivo, tormento que se efectuó en el centro de la plaza grande, enfrente del palacio de gobierno.
Ejecutadas las sentencias personales, las autoridades coloniales ordenaron que la población de Cisteil, donde se inició el levantamiento, fuera totalmente arrasada e incendiada, matando a todos los pobladores que no lograron huir. Posteriormente regaron grandes cantidades de sal en grano, sobre la superficie de la tierra calcinada, ocasionando que por muchos años no creciera la yerba, desapareciendo el poblado de la geografía peninsular durante dos siglos, hasta que el ilustre investigador Luis Ramirez Aznar, se propusiera localizarlo nuevamente entre los años de 1960-1970. Después de innumerables esfuerzos y meses de ardua insvestigación, el tenaz explorador logró su cometido ubicándolo al final de la ruta Yaxcabá-Tixcacaltuyub-Tiholop, donde se ubica actualmente. La precisión del sitio se logró gracias a que el investigador se orientó por referencias de los campesinos habitantes de esa zona y a la fortuita localización de los restos de los cimientos de la iglesia del antiguo poblado.
Actualmente Cisteil se está poblando nuevamente, metafóricamente podemos decir que está surgiendo de sus cenizas, pues ya se encuentran habitándolo veinte familias de campesinos que enfrentándose a muchas carencias se han organizado en una comunidad pujante y esforzada que ya ascienden a ciento ochenta personas entre ancianos, adultos y niños que tienen fe en su futuro. En las visitas que hemos realizado al nuevo Cisteil, constatamos la ausencia de tiendas o comercios, debido a la precaria situación económica de sus habitantes. Debemos hacer notar que tampoco existen expendios de bebidas alcohólicas reflejando una población sana y esforzada.

Afortunadamente un grupo de amigos de café de la Colonia Alemán, nos pusimos de acuerdo para llevarles despensas y ropa que conseguimos por donativos diversos. Una gran satisfacción tuvimos cuando en la época navideñas llevamos además, dulces y juguetes para los niños, que son numerosos y constituyen el futuro de ese maravilloso poblado.

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