Bon Voyage… por el mundo en “aventones”

Por María Isabel Juárez Torres

Arnaud Porcher decidió acumular experiencias antes que dinero o títulos escolares, en 2017 salió de casa con el sueño de conocer y vivir la vida con personas y lugares diferentes alrededor del mundo. Inició su recorrido en su natal Francia y llegó a España tan sólo levantando el pulgar, cuando estaba en Marruecos se subió a un velero y cruzó el Atlántico en 17 días; siempre encuentra quien le ayude de alguna manera, dándole trabajo, techo y comida para continuar; muchas personas alrededor del mundo han compartido con él momentos que enriquecen su travesía.

Lo encontré en el parque Santa Lucía de la ciudad de Mérida, vendía unas mariposas de origami y montó unas fotos en cartón donde estaba en la nieve, desierto, bosque, selva, diferentes escenarios naturales y lejanos como puedan imaginar. Desde pequeño ha viajado y hasta hoy son 35 países que conoce desde Islas Polinesias, América del Sur, hasta llegar a México. “Estuve en el mar 28 días y una noche en medio de la nada, estaba el capitán descansando y se dobló la vela, había mucho viento y oleaje y no podía cometer un error porque naufragaba o me caía de la proa, eso me dio miedo. He tenido muy buena suerte en general; en una ocasión en Bolivia pedí trabajo por dos horas a cambio de una cama y me invitaron a un recorrido como traductor de inglés y además me dejaron propina, visitamos el Salar de Uyuni, que es un desierto de sal de 12 mil km2, por demás increíble, ha sido el sitio que más me ha impresionado.”

“Soy más de vagabundear, encontrar gente y trabajar de lo que sé hacer, en Argentina hacía un postre de chocolate y mantequilla que vendía por las calles, rentaba unos kayaks, trabajé con capitanes para navegar con ellos, ahora estoy vendiendo origami que aprendí de un libro, trabajo para sustentar mi estadía y platicar con la gente es lo que me gusta, permanezco algunas semanas en los sitios y sigo avanzando. En México la gente es muy generosa y especial, me gusta que se puede hablar con ellos muy tranquilo, son muy amables en comparación con otros países. He tenido pocas malas experiencias también: en Lima al salir de la ciudad me encontré con adictos y pobreza, me sentí un poco amenazado por su acoso; en otra ocasión en Argentina un camionero se pasó de pervertido y pude detenerlo a tiempo, ahora voy a recorrer México hacia al norte para cruzar por Arizona la frontera, procuraré los lugares más seguros.”

¿Cuántos no hemos pensado en hacerlo? En algún momento de nuestra vida pasó la idea por la cabeza de tomar una mochila, llevar lo necesariamente útil y partir de aventones para llegar a donde nos llevase el destino. Hasta ahora él ha tenido la fortuna de no encontrar inconvenientes que le hagan desistir de su sueño, espero logre llegar sin contratiempos a Canadá como planea.

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