Vejez y tecnologías: Amor a primer click

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Han pasado ya más de 10 años desde que comencé a enseñar computación a personas de la tercera edad. Sin duda, ha sido una experiencia sorprendente y divertida, sobretodo muy gratificante

Por Carmen León Procel

Pero, ¿qué quiere aprender un adulto mayor en una computadora? La respuesta es simple: absolutamente todo. Así es, a lo largo de estos años me di cuenta que para ellos, en esta etapa de su vida quieren aprovechar cada segundo y tienen un enorme deseo y necesidad de mantenerse al día con las nuevas tecnologías, porque no solo se trata de la computadora, también los teléfonos inteligentes, las cámaras digitales, la tablet y de ahí llegamos al increíble mundo del Internet.

Es así como, este sector de la población demuestra un creciente interés en las redes sociales debido a que les permite mantenerse en constante comunicación con otras personas. Aunado a esto, con la digitalización de trámites gubernamentales, bancarios y la cada vez mayor oferta de productos y servicios que se pueden adquirir a través de la computadora y la red, se han visto obligados a aprender y como se dice coloquialmente “entrarle a este rollo”.

Entonces, se hace indispensable incentivar la necesidad que demuestran nuestras personas mayores por aprender y ser parte de este mundo moderno, debido a que, está demostrado que este tipo de actividades son terapéuticas, mejoran enormemente su calidad de vida, les brinda seguridad, independencia y favorecen en gran medida las relaciones interpersonales, tal y como explica mi alumna y querida amiga, Carmen Pérez: “Dejé de sentirme aislada, es a través de estos medios que puedo ver y comunicarme con mis amigos y familiares que viven lejos, además, puedo encontrar la respuesta a muchas cosas, lo que enriqueció notablemente mi vida”. 

Asimismo, los mantiene ocupados y les abre una amplia gama de posibilidades de entretenimiento. Al respecto, Concepción Portilla, una de mis más entusiastas alumnas, menciona: “Padezco problemas renales desde hace 10 años y cada semana acudo a mi tratamiento de diálisis, desgraciadamente esta situación impide que pueda viajar y es a través de la computadora que he conocido el mundo”. En lo personal, estas experiencias, me han permitido tener mayor empatía con las personas.

Sin embargo, no es fácil para ellos asimilar toda esta enorme vorágine de información. En muchas ocasiones se sienten abrumados y con incertidumbre, es ahí donde les recuerdo y les explico que ellos son especiales porque tienen la enorme capacidad de manejar y aprender la tecnología de su época y la de la actualidad. Esto último es real, pues se han realizado estudios en donde le piden a niños o jóvenes que manejen un teléfono de disco, una casetera o un simple exprimidor de limones y básicamente no se explican cómo funcionan y mucho menos hacen el esfuerzo por tratar de comprenderlo.

Nuestros adultos mayores se han adaptado y han vivido grandísimos avances y cambios históricos. La mecanografía, por ejemplo, que muchos de ellos dominan y que las nuevas generaciones han dejado de lado, les preparó sin saberlo para escribir ágilmente en la computadora, tal y cómo lo explica mi querida alumna Luz María Gaytán, a quien doy clase hace nueve años: “Yo tenía las bases en el uso de una máquina de escribir, pero definitivamente la computadora ha facilitado enormemente las tareas más elementales, como la escritura de un texto y la investigación a través de Internet, pero lo que realmente ha sido fundamental para mí, es el manejo del teléfono inteligente que brinda numerosas opciones, todas a la mano”.

Es admirable la tenacidad y entusiasmo con que se enfrentan a este reto, jamás “tiran la toalla”. Me emociona cuando alcanzan un objetivo (mandar un mensaje por whatsapp, entrar a facebook, imprimir un documento, escanear una imagen o simplemente navegar por Internet) porque, aunque puede sonar muy simple, para ellos es un gran logro que significó un enorme esfuerzo.

Y es que no solo se trata de la comprensión mecánica de los pasos a seguir para realizar estas tareas, sino que, conlleva la asimilación de un sinnúmero de términos tecnológicos y nombres raros, es decir, “la jerga” que fácilmente dominan las nuevas generaciones, pero que para las personas de la tercera edad significa todo un nuevo lenguaje. Carmen Macías, psicóloga de profesión, quien es una alumna tenaz y dedicada, señala: “Ha sido difícil comprender la terminología que se maneja porque suelen ser palabras o expresiones en otro idioma que resultan confusos para mí. De igual manera, al principio tenía miedo a equivocarme y a descomponer la computadora o el teléfono celular, pero al paso del tiempo he ido adquiriendo mayor confianza”.

Si bien es cierto que con el incremento de la edad, también llegan algunos problemas de memoria, aspecto que suele desanimarlos, para mí, basta con aplicar los elementos que he desarrollado con el tiempo. Se trata de repetición, confianza, paciencia, respeto, amabilidad, comprensión y afecto, así es, porque cuando visitas cada semana durante 10 años a una persona, creas grandes lazos afectivos.

Puedo contar entre mis más queridos amigos a varios de mis alumnos y alumnas, con ellos he vivido alegrías, tristezas e inclusive momentos traumáticos como el temblor del 19 de Septiembre de 2017, que nos sorprendió en medio de una clase y sin duda fue un tremendo susto. Hilda Vivanco, alumna que se convirtió rápidamente en mi amiga y a quien considero parte de mi familia, explica: “Hace algún tiempo tuve la inquietud de aprender computación, pero tenía miedo de ir a alguna escuela y no ser capaz de asimilar los conocimientos, por mi edad me paralizaba esta idea. Pero, a través de esta clase personalizada me fue más fácil aprender y forjar una amistad a pesar de la diferencia de edades, una linda amistad que ha trascendido con los años”.

De igual manera, he tenido que despedir de esta vida a algunos de ellos dejando en mí un gran dolor pero con la grata satisfacción de haber sido parte de su vida y sembrar en ellos un poquito de mi conocimiento. Aunque en realidad, creo que quien realmente ha aprendido algo, soy yo. Han compartido conmigo su experiencia, sus historias y su cariño. Raúl Toledo, Profesor de Historia y Geografía de la U.N.A.M. vecino y gran amigo, enriquece cada clase con anécdotas y comentarios por más interesantes haciendo que el aprendizaje sea mutuo. Sin duda, ¡soy muy afortunada!

En consecuencia y con base en estos años de experiencias, puedo concluir que las personas mayores, al contrario de lo que suele pensarse, están más vivas que nunca, adaptándose y avanzando en esta turbulenta época. Es por ello que es imprescindible motivarlos y fomentar esta necesidad y deseo de usar las herramientas que brinda la era moderna y de aprovechar el tiempo que no se detiene.

Actualmente, experimentamos una necesaria pausa en nuestras clases, por la desafortunada pandemia que padece el mundo entero, pero ellos, mis alumnos de la tercera edad, mis amigos, esperan impacientes para que esto pase y continuemos con nuestra aventura tecnológica, que sin duda: ¡así será!

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