Un museo con tradición en nuestra ciudad

Por Gonzalo Romero Calderón

Hace veinticinco años, el Museo Fernando García Ponce-MACAY (antes Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán) abrió sus puertas para convertirse en el único espacio de la Península de Yucatán en exhibir de manera continua piezas de arte moderno y contemporáneo, capaces de sorprender y estimular los cinco sentidos de miles de visitantes locales y aquellos que provienen de diferentes latitudes del mundo.

Punto obligatorio para quien recorra el centro histórico de Mérida, este espacio se encuentra alojado en el edificio del Ateneo Peninsular, inmueble histórico con más de cien años de tradición artística y cultural, sobre la calle 60 a un costado de la Catedral de San Ildefonso sólo separado por el Pasaje de la Revolución.

Al ingresar por cualquiera de sus vestíbulos, comienza la travesía por los pasillos, salas y espacios destinados a difundir la producción de decenas de artistas locales, nacionales e internacionales que experimentan con múltiples elementos y lenguajes para crear atmósferas que invitan a la reflexión o tal vez, simplemente un pretexto para admirar la estética y el uso de materiales jamás imaginados.

Su oferta artística temporal cambia cada tres meses, sin embargo en esta ocasión quisiera enfocarme a las salas permanentes que desde 1994 han presentado el trabajo de tres pintores yucatecos que comparten su “legado y trascendencia”.

  • Fernando García Ponce

El primero de ellos es quien da nombre al recinto, el pintor y arquitecto Fernando García Ponce (Mérida, 1933-CDMX, 1987). Entre las décadas de los cincuenta y sesenta, perteneció a la denominada “Generación de La Ruptura”, grupo de artistas que se antepuso a la Escuela Mexicana de Pintura cambiando la producción y dándole visibilidad al arte moderno en nuestro país. En las salas 12, 13 y 14 pueden apreciarse más de 30 obras creadas entre 1964 y 1968, en las que empleó materiales como pintura acrílica, técnicas mixtas y collage de linóleo o triplay. Uno de los elementos que más atrapa a los visitantes es su restirador y banco, los cuales lucen como el pintor los dejó hasta el último instante de su vida.

  • Gabriel Ramírez Aznar

La sala 1 del museo reúne el trabajo pictórico del también integrante de la “Generación de La Ruptura”, el pintor y crítico de arte Gabriel Ramírez Aznar (Mérida, 1938). En sus cuadros, además de percibirse el rechazo a convenciones, modas, demandas del mercado y de la crítica, es notorio el desborde de emociones a través del color con el que retrata el clima, luz y su vida en esta ciudad.

  • Fernando Castro Pacheco

Finalmente (pero no menos importante), existe un espacio dedicado al Maestro Fernando Castro Pacheco (Mérida, 1918-2013), en el que se presentan algunos de los cuadros más reconocidos y que retratan a un Yucatán que vibra en las venas de sus habitantes. “La torteadora”, “Hanal Pixán” y “El caminante del Mayab”, son fieles retratos de vida, de los usos, costumbres y tradiciones que siguen vigentes hasta nuestros días. Por supuesto, el tríptico “Las tres etapas históricas del pueblo yucateco” es la pieza que más destaca en esta sala, pues nos recuerda la realidad que vivieron miles de indígenas mayas en los siglos antecesores.

Si deseas visitar el Museo Fernando García Ponce-Macay, puedes hacerlo de miércoles a lunes de diez de la mañana a seis de la tarde. La entrada es libre y si tienes oportunidad, puedes agendar una visita guiada enviando un correo electrónico a la dirección edujuegos@macay.org. También hay información valiosa que hará más amena tu visita: la página web macay.org y sus redes sociales.

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