¿Qué seres humanos somos?

“La primera cualidad del amor altruista es escuchar atentamente las necesidades del otro. El altruismo nace de las necesidades del otro y las hace suyas”
-Alexandre Jollien

Por Mario Montalvo Ortega

Sanjit Bunker Roy, había sido educado en los más acreditados colegios de la India, su familia estaba segura de que sería un profesionista reconocido, directivo de una gran empresa o ministro del gobierno.

En 1965 cuando cumplía los 20 años, en Bihar, una de las regiones más pobres de la India, ocurrió una terrible hambruna. Acompañado de un grupo de compañeros viajaron para ver qué ocurría, ahí conoció a Jai Prakash Narayan, quien era un gran líder moral muy cercano de Gandhi. Bunker regresó a su casa y anunció que se iría a vivir a una de esas aldeas.

Consternados le preguntaron, “¿Qué vas a hacer a una aldea?”

Respondió, “trabajaré como obrero cavando pozos”.

Los miembros de la familia tranquilizaron a su madre, “es la etapa idealista de la juventud, después de unas semanas de sufrimiento regresará al buen camino”. Sanjit se instaló en la aldea de Tilonia, los locales no entendían por qué alguien de su nivel social, con sus estudios y de una casta superior estaba viviendo en una aldea pobre, le preguntaban si huía de la justicia y era perseguido por la policía.

Nunca regresó, y durante seis años, en los campos de Rajastán con una perforadora cavó trescientos pozos.

Conociendo la zona y escuchando sus necesidades, se dio cuenta de que podría hacer muchísimo más que perforar. Se dio cuenta que los hombres se marchaban a las ciudades grandes, así que se decidió por educar a las mujeres, y empezó con las abuelas, que al no tener niños pequeños, tenían más tiempo.

Convirtió a cientos de abuelas analfabetas en “ingenieras solares”, expertas en la fabricación de paneles fotovoltaicos.

Durante mucho tiempo fue criticado, ignorado por las autoridades locales y por los organismos internacionales, incluido el Banco Mundial. Nunca se desanimó y perseveró, llevando la electrificación solar a más de mil aldeas de la India, extendiéndose a otros países.

Además, fundó el “Colegio de los descalzos”, donde los maestros no tienen títulos pero comparten su experiencia de años como campesinos, obreros o artesanos. Vio que las mujeres invertían muchas horas del día para traer cargando en tinajas su agua, aprovechando la sabiduría milenaria que tenían los campesinos para recoger el líquido de la lluvia, se les enseñó a hacer cisternas con gran capacidad.

Creó un original método de enseñanza, un guiñol con marionetas de papel reciclado, con ellas instruyen a los campesinos en vivo en muchísimos temas.

Después de 40 años, ha realizado grandes y diversos proyectos altruistas en más de 20 países.

Su familia que por mucho tiempo pensó que hacia un sacrificio absurdo y sin sentido, hoy están orgullosos de él, y Bunker vive irradiando alegría y energía por una vida llena de éxitos.

Cuando le preguntan de todo lo que ha logrado hacer, parafraseando a Gandhi dice:“Primero los ignoran, luego se ríen de ustedes, luego los combaten y entonces ganas”.

La revista The Guardian lo identifica como uno de los 50 ecologistas que podría salvar al planeta, y la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del mundo.

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