Cultura

Las tres caras de Aké

Patrimonio arqueológico, histórico y cultural

Por Benjamín Esqueda Lazo de la Vega

 

En todo el territorio mexicano, pocos sitios contienen el amplio abanico histórico en un solo lugar; el poblado de Aké es uno de ellos, ya que se pueden apreciar los tres grandes periodos de nuestra historia, por lo tanto, su valor patrimonial es de gran importancia.

El esplendor maya prehispánico se aprecia de manera especial en el sitio arqueológico de Aké. Su nombre deriva de la palabra maya Ak que significa “bejuco”, “lugar de bejucos”.

 

 

Destaca por su arquitectura monumental con tres grandes estructuras en una plaza principal, un sacbé ó “camino blanco” de 32 km. que conecta con la antigua ciudad maya de Izamal y por sus dos grandes murallas concéntricas que protegieron a la población.

Su ocupación inició desde el Preclásico Tardío (300 a.C.–300 d.C.) y continuó hasta el Posclásico (1300-1450 d.C.), más de mil años de desarrollo urbano.

Después de contemplar su pasado prehispánico, el poblado de Aké cuenta con una antigua hacienda henequenera del siglo XIX llamada San Lorenzo. Gran parte de ella fue construida con las piedras labradas de la antigua ciudad prehispánica.

La hacienda presenta construcciones típicas de aquel tiempo e incluso actualmente gestiona un criadero de venados con el permiso legal para vender productos derivados del mismo (UMA-IN-0167 YUC-09).

En la capilla de Aké cada año se lleva a cabo una peregrinación al Santo Cristo Negro. Más de dos mil personas del pueblo de Cacalchén visitan la capilla para honrar y orar por el santo que les liberó de enfermedades en el pasado.

Aké es de los pocos poblados que aún producen y desfibran el henequén con métodos tradicionales. A un lado de la hacienda se encuentra el casco de la desfibradora con maquinaria original gracias a un arduo trabajo de mantenimiento. En ella se procesa el henequén para romper las fibras y luego secarlas al sol. Una vez seco el soskil, se pasa a la cordelería donde se trenza y fabrican hilos para uso doméstico, comercial, agrícola e industrial.

Sin duda alguna, Aké presenta un gran abanico histórico y cultural que es de gran importancia para comprender nuestro pasado y apoyar nuestra industria mexicana.

Agradecemos especialmente a Andrés Solís, Alfredo Puerto, José Martínez y a todos los trabajadores de las Ruinas de Aké por su gran labor en mantener las tradiciones vivas y por su atención en mostrarnos los procesos industriales del henequén.

Cómo llegar al poblado de Aké

Se encuentra a 40 km de Mérida y a escasos 12 km del pueblo productor de hamacas Tixkokob. Su acceso es rápido si se va en automóvil por la carretera federal No. 80.

Galería
(Click en las fotos para ver en tamaño completo)

 

Más información:

www.ruinasdeake.com

Contacto:

benjamingus10@gmail.com

Instagram: @benjamingus

 

 

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