Del sabor nace el amor

Gracias al aporte cultural de las técnicas culinarias aplicada a nuestra tradicional -y deliciosa- cocina yucateca, Mérida fue recientemente reconocida por la UNESCO como “Ciudad Creativa”.

¡Conoce algunos de los platillos yucatecos más conocidos!

Por Melissa Ishbel

Papadzules

Son tacos suaves de tortilla de maíz rellenos de huevo cocido y cubiertos con dos salsas: roja de jitomate con habanero y una deliciosa salsa verde hecha con epazote y pepita de calabaza. Se decora con huevo cocido en rodajas. ¡Imperdibles los viernes de cuaresma!

Poc-chuc

Es carne de cerdo marinada en naranja agria y especias, cocinado a la parrilla o a la plancha, acompañado con arroz, cebolla morada y frijoles colados.

Queso relleno

Otro elemento representativo del antojo yucateco es el queso de bola o queso holandés. En este caso se utiliza toda la pieza de queso. Se deja hueco y se rellena de carne molida hecha con pasas, almendras, aceitunas, alcaparras, pimiento y otros condimentos, mezclados en una salsa blanca de azafrán y harina (kol) y una salsa de tomate.

Panuchos y Salbutes

Son tortillas fritas con pavo o pollo desmenuzado o con huevo cocido, lechuga, rodajas de jitomate, cebolla en escabeche, salsa de jitomate, col picada y salsa de habanero (al gusto). La principal diferencia entre salbutes y panuchos es que la tortilla de un panucho es crujiente y rellena con frijoles refritos.

Relleno negro

Es un guiso tradicionalmente hecho bajo tierra con leña o carbón. El platillo consta de piezas de pavo y but (carne molida y huevo cocido moldeados en forma de bola) en un caldo de recado negro (chiles secos y quemados – de ahí el color negro – pimienta, clavo y comino).

Huevos motuleños

Se trata de huevos estrellados colocados en tortillas fritas y cubiertas con frijol negro. Se bañan con una salsa de jitomate espesa, chícharos, trozos de jamón y se acompañan de plátano frito.

Cochinita pibil y Lechón al horno

¡El clásico desayuno del fin de semana! Estos manjares son resultado de la carne cerdo adobada en achiote, naranja agria y envuelta en hoja de plátano, la diferencia entre uno y otro radica en la textura y el sabor, siendo el segundo más claro y crujiente. Originalmente se cocía en horno de tierra, aunque con el pasar del tiempo también cobró fuerza su preparación en horno de leña. Te recomendamos disfrutarlos en tacos y/o torta, en compañía de su cebolla morada y el respectivo chile habanero.

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