Nunca le dieron protección

Publicado el: 27 marzo 2017

Asesinan a la señora Emma Gabriela Molina Canto, una madre que luchó por recuperar a sus tres hijos que le fueron arrancados por Martín Medina Sonda, su ex esposo, según el parte policiaco, dos tabasqueños fueron enviados a Mérida para asesinarla, allí en fraccionamiento San Miguel.

25-03-17 LOCAL En la calle 28 con 35  y 39 de la colonia San Luis  atras de la Prepa 1 donde mataron a Ema Gabriela Molina Canto en la puerta de su casa al parecer  hay un detenido    Foto Fernando Acosta Yam

25-03-17
LOCAL
En la calle 28 con 35 y 39 de la colonia San Luis atras de la Prepa 1 donde mataron a Ema Gabriela Molina Canto en la puerta de su casa al parecer hay un detenido
Foto Fernando Acosta Yam

De una cuchillada en la yugular, dos personas asesinaron la tarde de ayer a Ema Gabriela Molina Canto, quien durante varios años disputó la custodia de sus tres hijos, sustraídos por su ex esposo Martín Alberto Medina Sonda, actualmente encarcelado por lavado de dinero en Tabasco.

Se pudo averiguar que los asesinos llegaron a las cuatro de la tarde en el Econotaxi número económico 007, a la esquina de las calles 28 y 39 del fraccionamiento San Luis, cerca del Hospital Regional “Lic. Ignacio García Téllez” (T1), del IMSS.

Ahí estuvieron varios minutos e incluso fueron a tomar unos refrescos a la tienda “La Guadalupana”, que está a contraesquina de donde el taxi se estacionó, según dijo una vecina.

Ema Gabriela llegó a su casa, sobre la calle 28, en el auto Civic placas YZV-30-43. Regresaba de un día laboral, en la Comuna, sin preocupaciones ni signos de que algo le inquietara o tuviera miedo, según relató uno de sus compañeros de trabajo.

Era coordinadora de Servicios Internos de la Subdirección de Administración y Proveeduría del Ayuntamiento de Mérida.

Al ver que la mujer descendía del auto, los presuntos asesinos se acercaron a ella y, cuando entraba en la terraza, la atacaron con un arma blanca y le cortaron la yugular.

También se manejó la versión de que los asesinos detonaron seis veces un arma de fuego y una bala le alcanzó el rostro a la mujer, aunque esto fue desmentido después por las autoridades.

Según se supo, los vecinos de enfrente y de al lado de la vivienda donde ocurrió el crimen escucharon los gritos de auxilio y al salir a la calle vieron que dos personas corrieron a la esquina, abordaron el taxi mencionado y huyeron.

Al momento del ataque, en la casa estaban los tres hijos que la mujer peleó por varios años: Mariana, de 11 años; Martín, de nueve, e Isabella, de siete. Fue la mayor quien escuchó los gritos de su madre y al abrir la puerta principal de la casa la encontró apoyada, llena de sangre.

“Cuando la niña abrió la puerta, el cuerpo de su mamá cayó”, dijo una persona que observaba el trabajo de policías, investigadores y personal de los Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado.

La niña comenzó a pedir ayuda y las vecinas acudieron a ella; también lo hizo un vecino que es médico, según se pudo averiguar, quien determinó que Ema Gabriela ya había fallecido.

Entonces los tres niños salieron de la vivienda y los llevaron a la casa de enfrente, donde permanecieron hasta la llegada de más familiares de la mujer asesinada.

De inmediato arribaron agentes de la SSP y una ambulancia de la misma corporación; los paramédicos confirmaron la muerte de la mujer y los agentes acordonaron el lugar.

La Unidad de Monitoreo e Inteligencia Policial dio la alerta a las unidades y comenzó la búsqueda del taxi, el cual hallaron en la calle 41 entre 26 y 28 de la colonia El Fénix, a espaldas de la Escuela Secundaria Técnica Número 1.

Según se dijo, en el lugar encontraron a los presuntos criminales, de modo que detuvieron a dos personas de origen tabasqueño.

Aunque los agentes seguían con la operación de búsqueda en las diferentes salidas de la ciudad, incluso abordando autobuses de pasaje local y foráneo.

A la casa que Ema Gabriela rentaba llegaron numerosos agentes de la Policía Investigadora, quienes comenzaron las indagatorias entre los vecinos.

El cuerpo fue levantado por personal del Servicio Médico Forense cerca de las siete de la noche y trasladado para la autopsia de ley

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1 Comentarios en este artículo

  1. Peninsula News:

    Península News
    Todos los habitantes del Estado de Yucatán, o sea toda la sociedad de Yucatán en su conjunto, NO debemos permitir que la Fiscalía del Estado de Yucatán, pretenda cerrar el caso del brutal asesinato de Emma Gabriela Molina Canto, determinando que el actor intelectual de asesinato únicamente fue su ex-esposo Martín Medina Sonda.
    Los que conocen a Martín Medina Sonda, aseguran que no es y ni nunca fue un político influyente en el Estado de Tabasco y que mucho menos tenía el poder político, económico y social para poder corromper y cooptar a los funcionarios con mayor poder e influencia en los Estados de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Tabasco.
    El único factor que le brinda poder e influencia a Martín Medina Sonda es ser socio y contar con el apoyo incondicional del consejero y accionista minoritario de Bepensa, Juan Manuel Ponce Díaz, del ExSecretario de Administración y Finanzas de Estado de Tabasco, José Manuel Sáiz Pineda y del ExGobernador del Estado de Tabasco, Andrés Granier Melo.
    Desde hace años, es de dominio público, el hecho de que el ex-esposo de Emma Gabriela Molina Canto, Martín Medina Sonda, en contubernio con Juan Manuel Ponce Díaz y José Manuel Sáiz Pineda, ‘lavaron’ mas de veinticinco millones de dólares para el ExGobernador del Estado de Tabasco, Andrés Granier Melo, comprando tierras en el Ejido de Kanasín, Yucatán; e introduciendo dinero al sistema bancario.
    La función del ex-esposo de Emma Gabriela Molina Canto, Martín Medina Sonda, era trasladar el dinero que se roban del erario público de Tabasco, transportarlo a Mérida, Yucatán y entregárselo a Juan Manuel Ponce Diaz. Toda la operación de lavado de dinero era realizada por Juan Manuel Ponce Díaz, quien en ese entonces, utilizaba su posición como CEO, consejero y accionista minoritario de Bepensa, empresa franquiciataria de la Coca Cola en la Península de Yucatán y República Dominicana, para hacerle creer a los bancos, a las casas de cambio y a las autoridades y/o funcionarios del Estado de Yucatán que el negocio de las tierras de Kanasín, Yucatán, era de interés de TODA la Familia PONCE y de TODOS los accionistas y consejeros de BEPENSA lo cual siempre fue un engaño, ya que ninguno de los miembros de la Familia Ponce Manzanilla y de la Familia Ponce Gutierrez, ni estaban enterados y ni nunca fueron o han sido parte de dichos negocios.
    Con conocimiento de causa, puedo afirmar que el motivo por el cual Emma Gabriela Molina Canto, le pudieron secuestrar en Mérida, Yucatán, a sus hijos de la manera que lo hicieron, de haber sido amenazada, de haber sido perseguida, de haber sido ilegalmente detenida, de haber sido secuestrada, de haber sido golpeada, de haber sido ilegalmente encarcelada, de que su madre también haya sido ilegalmente encarcelada, de no recibir la protección que solicitaba de las autoridades, pero sobre todo, de haber recibido SENTENCIAS JUDICIALES en su contra, se debió a que Martín Medina Sonda, recibía el apoyo incondicional de Juan Manuel Ponce Díaz, quien personalmente, utilizando sin el consentimiento de los otros accionistas recursos de Bepensa, había corrompido a las autoridades y/o funcionarios con mayor poder e influencia en los Estados de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Tabasco y entre los tantos favores que pidió a cambio a dichas autoridades y/o funcionarios, fue que actuaran en contra Emma Gabriela Molina Canto.
    El calvario de atropellos, calamidades, desgracias, atrocidades que le toco vivir a Emma Gabriela Molina Canto en sus últimos años eran malévolamente concebidas entre Martín Medina Sonda y Juan Manuel Ponce Díaz y posteriormente operadas, pactadas y coordinadas por este último; sin embargo, el factor que le terminó costando la vida a Emma Gabriela Molina Canto, fue haber advertido a su ex-esposo que si no la dejaba tranquila y vivir en paz, ella iría a declarar y decir la verdad de como Martín Medina Sonda, en contubernio con Juan Manuel Ponce Díaz y José Manuel Sáiz Pineda, ‘lavaron’ mas de veinticinco millones de dólares para el ExGobernador del Estado de Tabasco, Andrés Granier Melo.
    Todos los habitantes del Estado de Yucatán, o sea toda la sociedad de Yucatán en su conjunto, NO debemos permitir que el Fiscal del Estado de Yucatán, Ariel Aldecua Kuk, cierre el caso del brutal asesinato de Emma Gabriela Molina Canto, determinando que el actor intelectual de asesinato, ÚNICAMENTE fue su ex-esposo Martín Medina Sonda, esto seria una burla a todos los Yucatenenses, ya que es desde hace años es de dominio público los intereses que llevaron a Martín Medina Sonda a Yucatán y su sociedad y contubernio con Juan Manuel Ponce Díaz, José Manuel Sáiz Pineda y Andrés Granier Melo.

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