Ejercicios simples de semiótica
Por Carmen Garay.
Las comparaciones no son ociosas siempre. Me parece hilarante el paralelismo forzado que ciertos grupos pretenden establecer entre Libia y México. Pero puede ser muy ilustrativa la búsqueda de denotaciones y connotaciones para reconocer que nuestra incipiente democracia, no nos exenta de reminiscencias autocráticas o intentonas populistas que rondan en el imaginario colectivo.
Campañas y slogans
A propósito de distinciones, la campaña más reciente del gobierno de Yucatán “No importa de donde vengas…” refiere implícitamente a esa tipología tan arraigada, tan coloquial y en muchos casos utilizada peyorativamente para distinguir “yuca”, “de aspecto fuereño”, “yucahuach”, “huach”, “chilango”… Si la sustituimos por “No importa de qué religión seas” “No importa qué preferencia sexual tengas…” “No importa de qué sexo seas” “No importa de qué partido eres…” Si no importa, ¿por qué se menciona? ¿Por qué se discrimina?
Una de tantas campañas publicitarias del gobierno federal dice que “El gobierno del Presidente ha logrado…” Es tanto como decir que “El gobierno de la alcaldesa…”, “La gobernadora ha exentado…” Nuestros mandatarios no son monarcas, ni Dios los ha ungido, aunque tal pareciera la pretensión de estos lemas “imperiales”. La frase da cuenta del egocentrismo y el propósito de rendir culto a la personalidad de Felipe Calderón e Ivonne Ortega, según se trate.
Decretos
Si los lemas anteriores no aportan suficiente material para acusar la megalomanía de los gobernantes mencionados, aquí tenemos otra pista: ¡Sí se puede gobernar a decretazos. Los gobernantes dicen que detrás del decreto, existen largas horas de estudio, asesorías, consultas. Aunque se cuelen “detallitos” sobre su costo al erario, todo sea “en aras del bien común”. La clave de un buen decreto, es la dosis imprescindible de demagogia y pizca de populismo, mezclado con el momento preciso y precioso de “obsequiarlo a los súbditos”, puede incluir previas declaraciones de banqueta para calentar el tema y generar suspenso, aunque el albazo es el estilo que predomina y el espectacular anuncio con voz entrecortada y las lágrimas, también funcionan.
Este 2011, en 14 de febrero Día del Amor y la Amistad, la lección estuvo a cargo de Felipe Calderón. Amor es: “DECRETO por el que se otorga un estímulo fiscal a las personas físicas en relación con los pagos por servicios educativos. (DOF 15 de febrero 2011). Para después, las precisiones acerca de que la educación pública “no se afectará”, aunque esta disposición implica 13 mil millones de pesos menos de recaudación fiscal y no se contempla que la educación pública reciba un estímulo similar.
Y a propósito de decretos y decretazos, desde el primer momento Ivonne Ortega, dio muestras del estilo que predominaría en su mandato.
Día 1: decretó el programa de Apoyo a Jóvenes con Alto Rendimiento Educativo “COMPARTIR” dado a conocer ¡en la toma de posesión el primero de agosto de 2007! Y para hacerlo más impactante el anuncio de que nuestra mandataria sólo cobraría la mitad de su sueldo y donaría la otra parte a dicho programa. Para después las precisiones acerca de la improcedencia de sólo recibir media paga y la necesidad de hacer los depósitos respectivos personalmente.
o Por “detalles” así, surge la duda acerca de los análisis previos a la promulgación del decreto. Por ejemplo, en este 2011, en pleno uso de sus facultades y atribuciones, como dicen los promocionales (de su imagen, antes que del decreto) “La gobernadora exentó del pago de la tenencia a las personas físicas”. Aquí el “detalle” fue la publicación de dos decretos el mismo día uno para eximir del pago y otro para condonarlo parcialmente.
o Por lo visto en esto de los decretos también se vale dar marcha atrás, pensarlo mejor… aunque ni todo un sexenio fue suficiente para depurar el que, en mi modesta opinión es “la madre de todos los decretos”, no sólo por su tiempo y forma, sino por el estilo personalísimo del entonces presidente López Portillo. Con mis 12 años apenas me impactó tanto verlo en televisión golpear el atril en su último informe de gobierno. Ahora, lo releo y doy cuenta de la retórica que él volvió todo un arte de decir “todo y nada” tan elocuentemente.
“Renovemos constantemente en la libertad, nuestra voluntad perpetua de justicia para seguir haciendo la revolución, en la revolución, que frente al mundo, otra vez acelera su marcha. México ha vivido, México vive y México vivirá ¡Viva México!”, VI Informe de gobierno de José López Portillo. Con el anuncio del Decreto de expropiación del sistema bancario. 1982.









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