Mérida, Yucatán, a 27 de agosto de 2010.- Aunque oficialmente las corporaciones de seguridad del Estado rechazaban su existencia, grupos de elite bajo el mando de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) trabajaban como policías encubiertos, aunque su naturaleza evolucionó en la última década.
Con la aprobación de reformas y adiciones a cuatro ordenamientos legales, el Estado asumió el combate frontal al narcomenudeo, para lo que se permitirá desde ahora que haya elementos policíacos con capacidad para infiltrarse en organizaciones delictivas.
Cuestionada sobre el particular en entrevista con el periodista José Luis Preciado, la gobernadora, Ivonne Ortega Pacheco, reconoció que las reformas a final de cuentas sólo significan “legalizar algo que hacíamos”.
“Mi reconocimiento a los diputados por esta Ley que permite que podamos mantener a Yucatán seguro, como hasta el momento hemos estado. Esta parte que se comentaba, es a final de cuentas legalizar algo que hacíamos, para que podamos tener acciones efectivas, tenemos que tener información, y para tener información contra la delincuencia organizada teníamos que encubrir a nuestros agentes, hoy la Ley los ampara y protege, eso permite que como policía investigadora podamos adelantarnos a cualquier comisión que pudiera afectar la seguridad de nuestro Estado”, expuso.
En círculos policíacos, era reconocida la existencia de estos elementos de civil formados desde la administración de Víctor Cervera Pacheco. Originalmente se les conocía como los “Dígitos”, y tenían labores de recopilar información entre la clase política, posteriormente aparecieron otros grupos entre los que se contaban “Camaleón”, “Lázaro” y “Corsario”, cuyas labores de inteligencia se efectuaban para la organización de operativos específicos.
El ingreso de nueva cuenta de Luis Felipe Saidén Ojeda como titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), significó una nueva época para los policías de civil, toda vez que limitó su campo de acción y las tareas de inteligencia fueron repartidas a una red de informantes, aunque los policías continuaron labores específicas de forma encubierta.
“Cuando no estaba contemplada en la Ley (la figura del policía encubierto), era nuestra ética por la que no se hacía ninguna investigación diferente; pero ahora con a la Ley nos obliga a que sólo sea para delincuencia organizada y cualquier situación que ponga en riesgo la seguridad del Estado”, sostuvo la mandataria estatal.
CONFIRMACION
Fue a raíz de un hecho ocurrido en 2006 cuando se reveló de forma pública la operatividad de esos policías de civil.
En agosto de ese año, dos elementos sin uniforme policíaco se vieron involucrados en el incidente donde Elsy Chan Medina, de 48 años de edad, resultó herida con una bala que disparó el oficial Jorge Raúl Vázquez Acopa, quien pagó 12 mil pesos en el Ministerio Público para obtener su libertad.
Pese a que el ex titular de la extinta Secretaría de Protección y Vialidad (SPV), Javier Medina Torre, se abstuvo de otorgar entrevistas y negó que se tratase de un policía vestido de civil, las investigaciones periodísticas y fuentes internas de la corporación revelaron la existencia de esos grupos de élite.
LA HISTORIA
Información de archivo, indica la existencia de esos grupos de elite. La historia de la creación de este cuerpo especial, que en conjunto operaba con cerca de 30 elementos, se remite al interinato de Víctor Cervera Pacheco, que en 1984 decidió integrar al equipo de “Dígitos”, cuyo objetivo era el de vigilar los movimientos sociales y actuar en el rol de una “policía política”.
Posteriormente, durante los gobiernos de Dulce María Sauri Riancho, Federico Granja Ricalde y nuevamente Cervera Pacheco, se reorientó el trabajo para que coadyuvaran al desmantelamiento y detección de “clandestinos” de cerveza.
Con el arribo de Medina Torre a la SPV, quien se encontró con esa estructura, se transformó de nueva cuenta el objetivo de los “Dígitos”, y se crearon nuevos métodos de trabajo.
En ese sentido, se les dio una nueva denominación y se crearon varios grupos, y los “Dígitos” pasaron a ser “Camaleón” “Lázaro” y “Corsario”, y estaban bajo el mando directo del secretario.
Las principales funciones que realizaba “Lázaro”, según las investigaciones realizadas en su momento, eran las de recopilar información táctica, previa a la realización de algún operativo especial, además de que planean las estrategias para capturar a los delincuentes “en flagrancia”.
Por otro lado, “Corsario” operaba en otra modalidad, que permitió importantes arrestos, ya que, al ser individuos cuya complexión se confunde con la filiación media de la población, pueden “colear” vehículos en los cuales escapan delincuentes y “campanean” ciertos lugares, donde ya se ha detectado la factibilidad de capturar a un criminal.
El ajuste y la permanencia de esos cuerpos de élite, los cuales no figuraban en el organigrama de la extinta SPV, se debió a cuestiones pragmáticas, pues la Policía Judicial del Estado (PJE), al igual que la PGR, funcionan a partir de la denuncia, en tanto que corporaciones como la SSP y la Policía Municipal de Mérida deben reaccionar ante la flagrancia, y en ese sentido incorporan el trabajo previo de inteligencia y táctica.






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